miércoles, 10 de febrero de 2010
chiens écrasés
sábado, 6 de febrero de 2010
jueves, 4 de febrero de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
jueves, 21 de enero de 2010
martes, 19 de enero de 2010
Metamorfosis del deseo:
de calibre 45
infalible
dos mil doscientos vatios
o algo así.
No hay caballos desbocados.
Hay ternura.
Hay la aparición de un ceda el paso que siempre fue un stop y un paso de cebra donde los coches no te ven cuando cruzas: te atropellan.
El viaje al hospital es largo, cansado, demasiado consciente. Querrías morir de amor bajo su cuerpo pero eso es imposible, el colchón fresco en el que yaces pertenece a una camilla con ruedas que atraviesa la sala de urgencias.
La urgencia no eres tú. No es lo que toca en este momento de tu vida. Quizá en el quirófano las luces ciegan tu memoria: ¿bailamos toda la noche?, ¿estuvimos dando saltos hasta el amanecer?, ¿había una chica guapa con unas gafas verdes de montura gigante y sin cristales?
Los cristales del coche explosionaron a tus pies, fue una pequeña lluvia de miedo. El sitio donde no tienes que estar es de donde no quieres moverte. La camilla está fría y el sudor de tu cuerpo empieza a humedecerlo todo.
Sin embargo, tu conciencia está seca.
Comienza la memoria a hacerte daño, la lejanía de todo, el dolor en las costillas.
¿Por qué no lo abrazaste hasta el invierno?
Si todo era mentira.
martes, 12 de enero de 2010
Nos han cerrado la entrada a la muralla de esta ciudad católica de piedra.
Entre mis manos llevo un almanaque chino del año dos mil diez. Está cubierto de purpurina y los dibujos son al relieve.
Es bastante disparatado pensar que pudiéramos hacer nuestra vida en habitaciones de hotel.
Pero son ellas la representación de las relaciones: depositar los objetos en el baño, junto a las blancas toallas dobladas, salir al balcón.
Hacer el amor con ánimo de fiera para luego discutir y fumar sobre la cama antes de acabar haciendo de nuevo el amor con un poco más de delicadeza pero sin compasión.
Cuando te marchas, al día siguiente, tras haber recorrido la ciudad sin percatarnos de su aburrimiento, mirar bajo la cama, dentro de la bañera: que ningún rastro nuestro sea definitivo para encontrarnos.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
quería decir
que no he abandonado la buena costumbre de colgar palabras aquí (palabras buenas o malas)
de plantar fotos
de pasearme por el jugoso mundoblog
que me ha traído tantas buenas cosas
y me ha acercado a tanta buena gente.
No es un propósito de año nuevo firmar un píxel en plan: prometo ser más constante.
Es solamente que, como alguna que otra vez he dicho, estoy enfrascada en una Cosa Pantanosa (y no enfangante) que me absorbe los ratos dedicados a la escritura y no me deja jugar con mis libretas en los autobuses y en los trenes, pero en este momento, con total alegría, le cedo el espacio y no lucho, que la Cosa del Pantano se lleve los minutos que necesite y que los utilice bien (en mi presencia).
Ahora mismo
con estas toneladas de tormenta que cayeron en la noche
(escuchaba la calle, la tierra en surcos)
hablaría de Primo Levi y de Herta Müller
un poco a tientas los nombraría
y también
un poco a ciegas
contaría de unos cactus crecidos hasta el infinito y de unos troncos mojados que aun así arden bien
pero esto era solamente un acercar la nariz hasta el guarda tu amor humano
para decir hola
para decir feliz
para decir no me he ido
y espero que tampoco vosotros.
domingo, 6 de diciembre de 2009
COSAS QUE NO HE CONTADO
Los libros que presento aquí son las últimas antologías (o similar) en las que he participado.
Presentaré brevemente cada uno de ellos. No van por orden cronológico o de preferencia. Me encantan todos. En algunos de ellos, participo con relatos que ya están publicados en Cuatro veces fuego (pero no lo estaban cuando se estaban montando las antologías). Gracias a todos los que están detrás de todo esto, por el esfuerzo que hace falta para que cada uno de los libros salga reluciente de una imprenta. Es un placer.
Camarote 503, 16 historias desde el BremenMandala & LapizCero, 2009
El primer resultado físico del taller Bremen, sito en una gruta malasañera.
Yo ya no asisto presencialmente, pero ellos siguen dando guerra de la buena.
Mi relato es "Amarillo".
Microrrelato en AndalucíaRevista Batarro, edición de Pedro M. Domene, 2009
La primera vez y única vez que escribí una poética (del microrrelato).
("Futuro imperfecto", "Querida", "Primer día", "Disección de uno mismo", "Split".)
Vidas y tránsitosTropo Editores, 2009
Un libro de fotografías de Miguel Lizana acompañadas de algunos textos que intentan poner palabras a las imágenes.
Mi texto aquí: "Apoyado en un Mustang del 66" está inspirado en fotografías de Cuba.

Revista Eñe, 18: Ciencia Ficción
La Fábrica Editorial, edición de Toño Angulo, 2009
Nunca pensé que aparecería en una compilación de textos de ciencia ficción (relato: "Dentro de mí"). Surrealista (que yo esté ahí). Y gracias.
Lo que ha quedado del naranjo. Palestina en el corazón.Puerta del Mar, edición de Jesús Aguado, 2009
Textos, fotos, incluso partituras. Una edición exquisita, aunque la foto que he puesto aquí no lo demuestra. Mi texto: "Día de pesca en la franja de Gaza".

Asamblea portátil
Editorial Casatomada, Perú, 2009, selección de Salvador Luis
Aún no lo tengo en mis manos, espero que cruce el océano pronto, quizá en unas semanas.
Internacional: autores de México, Perú, Venezuela, Chile, Cuba, Guatemala, España, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Colombia...
lunes, 23 de noviembre de 2009

lunes, 16 de noviembre de 2009
pero siempre, cuando más la necesito, aparece La Menuda
y me da un respiro.
Espero que la disfrutéis, junto a todo lo demás de Los Noveles.
¡Un abrazo!
jueves, 5 de noviembre de 2009
lunes, 2 de noviembre de 2009
casi en un mismo minuto, yo diría que en un mismo minuto,
el tiempo justo de girarte y mirar.
Así a veces es el pensamiento. Así a veces (y de repente) es mejor no pensar. Porque con una cámara de fotos en la mano puedes hacer cosas (mira qué cosas más absurdas para luego en tu casa mirarlas pixeladas, ah pero el mundo era esto), pero con dos pensamientos que se contradicen sólo puedes volverte loco, elegir uno de los dos, abrazarte al más hipócrita para dormir y dejar al despiadado para cuando haya tanto ruido afuera que pienses que no es tu cabeza la que estalla sino el mundo (ah pero el mundo era esto).
Antes era fácil: hacer todo lo contrario.
Antes de la herida era fácil: hacer todo lo contrario y ya está.
Ahora lo más fácil es contradecirse. Ahora lo más difícil es contradecirse.
Demasiado por metro cuadrado, por centímetro cuadrado, por milímetro.
Escribir lo que te dé la gana y no tener miedo.
Escribir lo que te dé miedo y no tener nada.
martes, 27 de octubre de 2009
Tengo un vestido de lentejuelas, son como múltiples ojos de plástico que brillan bajo las luces de una discoteca que aún no he visitado.
El otoño se resiste y acaba un año igual que si empezara.
El fuerte olor de la pintura blanca es embriagador.
El otoño se resiste igual que se me resisten últimamente los libros, el agua entre sus páginas no cubre. Cambiar de título, cambiar de título, una y otra vez, hasta que encuentre el que me degolle y pueda comenzar de nuevo. Mientras, un reguero de lomos desde la estantería del cuarto de baño hasta la mesilla de noche. Tapas duras y blandas. Carcoma y olor a imprenta nueva.
El último que me absorbió tenía un título provisional y su formato era original: din a4 encuadernado con canutillo de anillas negras.
Espero que el extranjero no sea un lugar inalcanzable.
Como ahora tengo un vestido de lentejuelas (¿o es una camiseta tapa glúteos?) nada importa: me da la sensación de que estoy a punto de estrenarlo todo.
sábado, 17 de octubre de 2009
Si cuando pasan los flamencos
(volando como flechas
enfrente de nuestra casa)
tú no me avisas
y yo me he demorado en la ducha
demasiado
el agua fermentando en las baldosas
si no me avisas
si salgo con los ojos calcinados en champú
y entre la nebulosa veo tu figura en el balcón
tu figura
lo que queda de ella
la mano extendida ya casi alcanzando el final de la flecha
flamenco volador interespacial
que te llevará al otro lado
si no me avisas
mis dedos mojados
agarrando la barandilla
sacando medio cuerpo afuera
si no me avisas
dónde estás
movimiento migratorio.
viernes, 2 de octubre de 2009
1. Algunas cosas del pasado más reciente.
Inactividad, posible resfriado psicosomático o formas de equivocarse en la duración del verano.
El mar suena como una cascarita llena de agua. Suena flojo, una mijita, cabe en un cuenco y de vez en cuando alguien lo sopla. Está gris y brillante.
Somos pocos. Frente a mí, en el agua, hay dos cabezas que hablan en francés. Él tiene expresión de indio apache, una testa grande y carnosa, no se mueve. Ella va vestida de otra época o de la suya: unas gafas apaisadas y un pañuelo rosa tapándole el pelo, a juego con el bañador: con esta pinta nada como un caniche a un lado y al otro de la orilla.
Me fumaría ahora un cigarro larguísimo.
La pareja ha salido del agua.
Él es gordo, efectivamente.
Ella se empina para peinarle el pelo mojado con los dedos y así él parece un niño aunque ya es viejo.
¿Cuánto tiempo aguantaré sin fumar? ¿Un día entero, dos?
Debería meterme ahí dentro y nadar, nadar, nadar, como ayer hice.
Pero ¿por qué? Hoy está nublado y no me atrevo. Tendré frío al salir. Veo cada piedra del fondo desde donde estoy sentada, está cristalino esta tarde.
Tengo dos opciones: leer el periódico o empezar un libro nuevo.
Ninguna me apetece.
Total: si has llegado hasta aquí ya no lo dudes.
Sin embargo no soy capaz.
No quiero hacer nada.
Me voy a casa.

