viernes, 30 de septiembre de 2011

Palabras de César Vallejo para Roberto Terán




Epístola a los transeúntes

Reanudo mi día de conejo,
mi noche de elefante en descanso.

Y, entre mí, digo:
esta es mi inmensidad en bruto, a cántaros,
este mi grato peso, que me buscara abajo para pájaro;
este es mi brazo
que por su cuenta rehusó ser ala,
estas son mis sagradas escrituras,
estos mis alarmados compañones.

Lúgubre isla me alumbrará continental,
mientras el capitolio se apoye en mi íntimo derrumbe
y la asamblea en lanzas clausure mi desfile.

Pero cuando yo muera
de vida y no de tiempo,
cuando lleguen a dos mis dos maletas,
este ha de ser mi estómago en que cupo mi lámpara en pedazos,
esta aquella cabeza que expió los tormentos del círculo en mis pasos,
estos esos gusanos que el corazón contó por unidades,
este ha de ser mi cuerpo solidario
por el que vela el alma individual; este ha de ser
mi hombligo en que maté mis propios natos,
esta mi cosa cosa, mi cosa tremebunda.

En tanto, convulsiva, ásperamente
convalece mi freno,
sufriendo como sufro del lenguaje directo del león;
y, puesto que he existido entre dos potestades de ladrillo,
convalezco yo mismo, sonriendo mis labios.

*Vallejo hacía uso libre de la ortografía, como se puede ver.

Recogido en César Vallejo, Obra poética completa, "Poemas humanos", 
Alianza Literaria, 1999

domingo, 25 de septiembre de 2011

Un poema de Tsvetáieva partido en tres




¿Alfanje? ¿Fuego?



 Más simple, sin tanto ruido.





Dolor familiar, como la palma a los ojos,
como a los labios el nombre
de un hijo.

"Amor", Marina Tsvetáieva, publicado en El canto y la ceniza, 
traducción de Monika Zgustova y Olvido García  Valdés

lunes, 19 de septiembre de 2011

A veces me pregunto por qué me dejo los libros a medias. 

viernes, 16 de septiembre de 2011

Habla Varela, sí, largo y tendido


como en una clase práctica de mecanografía copio ordenadamente unos versos de la poeta, sin ni siquiera antes buscar en google por si acaso estuvieran ya, porque el sentido es: en medio de la lactante noche abrí el libro y leí sorprendida y me vi y no me vi, son las señales de los días y la causa mágica de algunos poemas y entonces el ejercicio es: vuelve a la página y teclea cada letra, aprendiendo así el significado, ocultando la vejez de la memoria, volviendo al tiempo eterno del colegio donde tener buena letra era cuestión de esmero, y aquí ya no importa el esmero porque todo es cuestión de tiempo, y ahora os dejo su voz, la voz de la blanca mujer:



III
pero sucede que llegó la primavera y decidimos echar
abajo techos y paredes    sitio sitio para el cielo para
sus designios dormimos con los animales a campo raso
juntos el uno sobre el otro el uno en el otro.
soledad infinita del amor bajo toda luz. 


y desperté a la mañana siguiente con su cabeza sobre mis
hombros ciega por sus ojos    bianca alucinatta tutta.


a césar lo que le pertenece y al cielo la espalda sacudida
por el amor y el temor y el tedio y la esperanza, etc.
pasó a toda máquina la primavera    pitando


la casa estaba intacta ordenada por sus fantasmas habituales.


el padre en el sitio del padre la madre en el sitio de la madre
y el caos bullendo en la blanca y rajada sopera familiar
hasta nuevo mandato.




IV
y sucedió también que
fatigados los comediantes
se retiraron hasta la muerte
y las carpas del circo se abatieron ante el viento implacable
de la realidad cotidiana.
si me preguntan diré que he olvidado todo
que jamás estuve allí
que no tengo patria ni recuerdos
ni tiempo disponible para el tiempo.


que a veces
me despierta una mirada
que ávidamente se traga la oscuridad
y que esos ojos azules son restos de alguna luz
restos de algún naufragio 
signos del deseo
y de la agonía del deseo. 


y que nosotros
los poetas los amnésicos los tristes
los sobrevivientes de la vida
no caemos tan fácilmente en la trampa
y que
pasado presente y futuro
son nuestro cuerpo
una cruz sin el éxtasis gratificante del calvario
y que no hay otra salida
sino la puerta de escape que nos entrega
a la enloquecedora jauría de nuestros sueños
nosotros o ellos
acertijo joker moneda perdida en el aire. 
tibios tembloroso nonatos
sin estirpe ni prole
dispuestos siempre. 




VI
y cuando ya
en el piso del vértigo
como una tórtola de ojos dulces y rojos
empollas
meciéndote en el andamio que cruje
qué puede importarte.
nada te toca
ni la nube cargada de eléctrica primavera
que envidiabas no hace mucho
ni el recuerdo satinado obsesivo
del pecho que te hechizaba desde lejos
ni los pregones callejeros
de la putañera fortuna
que te invitaba a bailar
algunas noches de ronda.


harta de timo y de milagros
de ensayar el trapecio hasta la parálisis
de la iniciación de cada día
de haberte tragado el sapo con la sopa
el sapo de la náusea pura
y el sapo de la náusea práctica
et alors. 
ya no te queda nada
de los dones de las hadas
sino tu hipo melancólico
y tu ombligo pequeño y negro
que todavía no se borra
centro del mundo    centro del caos y de la eternidad
como las líneas de tu mano
por donde corren ríos inmemoriales
y cataratas de tus ojos al firmamento
como única urdimbre de la realidad
oro de lágrimas
y grima del oro
y tu lengua de mil traiciones
cerrada y dulcísima 
como un dátil o una aceituna.


como en las coplas de los ciegos
hay un relente obcecado de eternidad y miseria.


VII
ayúdame mantra purísima
divinidad del esófago y el píloro.


si golpeas infinitas veces tu cabeza
contra lo imposible
eres el imposible
el otro lado
el que llega
el que parte
el que entiende lo indecible
el santo del desierto que traga la lengua
el que vuelve a nacer forzando a la madre de su madre
el nadador contra la corriente
el que asciende de mar a río
de río a cielo
de cielo a luz
de luz a nada. 


Algunos fragmentos de "Camino a Babel", de Donde todo termina abre las alas, Blanca Varela

lunes, 12 de septiembre de 2011

¿Tiempo?

Yo quiero reactivar este lugar. 
¡Pero no encuentro el tiempo!
Mientras, una típica foto de atardecer sobre la dehesa. 
Al menos es un por ejemplo. 
Mientras. 

lunes, 18 de julio de 2011

¿DFW?

Mis números sabáticos en Los Noveles se han acabado.
Vuelta al ruedo, para inaugurar las vacaciones.
Cuando uno hace novillos, qué bien sienta reencontrarse luego con los compañeros.
Esta vez, sobre David Foster Wallace.

lunes, 20 de junio de 2011

No seré yo quien sepa describir la animalada: acontecimientos de un nuevo amor

Domingo, muy muy caluroso preveraniego. Agitada mañana sudorosa, agitada como moscas en labor (de la pared a la ventana, en círculos, buscando porquería). En estos días, un eclipse, la luna vacía en un pueblo, a veces, de mediocre tristeza. En estos días volvemos a los parques: no somos viejos, somos adolescentes (él se tumba en un banco de madera pintado con grafiti a observar la copa de los árboles, yo mastico un helado). Las listas apretadas de cosas por hacer me cercan, y las tardes, sin embargo, pasan con una pequeña inactividad imposible de evitar. Un nuevo reto conseguido: de ayer a hoy casi termino un cuento largo de Katherine Mansfield; la imagen de esa mujer me lleva a la haraganería de un verano en Cabo de Gata, con una luz perpendicular sin plástico cayendo sobre mi nuca, sobre mi frente, minuto tras minuto. La gran cosa por hacer me aprieta el corazón: 246 páginas escritas hace un año esperan ser corregidas y ahí dentro están la frustración y la dicha. El tiempo pasa por cada página intocada como un año sin agua, sin amigos, el tiempo como una daga. Hoy, en la ciudad, un río de miles de manifestantes se acerca a Neptuno, entre ellos, madrugador insomne, va mi amante, mi cómplice, mi rutina, la excusa de mi felicidad. Yo me quedo aquí, al frescor del salón, oyendo a Sufjan Stevens, porque I fell in love again, all things go, all things go, mi estatua se refleja sobre la lámina de Estes, pero tras mis ojos, tras el temblor de mis manos, la dulce vida hiperrealista se escapa. El peso de las 246 páginas cae como bola de grumo en mi estómago y siento ganas de vómito. A menudo, algunos de mis amigos vienen a verme en autobús y nos sentamos en las sillas verdes del patio (la enredadera está a punto de amarrarnos los tobillos, habría que podarla o huir), les ofrezco bebidas blancas y doradas y fumamos y armamos escándalo con nuestras risas. Pero hoy no viene nadie, porque he de guardar algún domingo de horas lamidas. Escribo, vestida de verano, tumbada en el sofá y no sé si es la hora de comer o la hora del ahorcado. Soy mayor y veo un poco borroso todo lo que está fuera de esta libreta, soy mayor y quiero bailar otra vez (Kevin Johansen u Orbital, lo que sea), regresar al mundo químico del poliéster, confundir el deseo con la nostalgia y recuperar la época de las canciones. Creo que tengo un verdadero motivo para cantar. Uno verdadero para mover el esqueleto. Pero no me responden los huesos (un poco de lumbago, me crujen las rodillas y las caderas, quiero cerrar los ojos y dormir). Quiero cerrar los ojos pero los abro, enfrente de mí el chasis de un carrito azul se revuelve: asoma un trocito de carne blanca, un minúsculo pie se escapa de la sábana y cinco dedos gorrión cáscara golosina en el aire. Tengo un bebé (¡mi corazón se retuerce de sorpresa!). Entonces es cierto. Esa niña que se queja suavemente es mía. Ahora lo entiendo todo: las ojeras en la piel sin brillo, el cansancio convertido en agotamiento, la nueva posición de mi abdomen, el sofisticado antimosquitos en el enchufe del dormitorio, el planning de limpieza semanal en la puerta del frigorífico, la lentitud al leer «Animalitos inexpresivos», Foster Wallace durante días sobre el bidé, algún párrafo leído en voz alta cuando empieza la noche, a pesar de haber sido leído ya el día anterior, y también el anterior, ahora lo entiendo todo: por qué estar aquí, viendo una hortera teleserie alemana en el canal Divinity, es lo mejor que se me ocurre para un domingo como hoy, los pies en alto sobre la mesa, almorzar las sobras del viernes, dejar un yogurt de tofe a la mitad, intentar hacer los ejercicios de Kegel en silencio y olvidarme de hacer los ejercicios de Kegel, que el peso de las 246 páginas se diluya en la zona peligrosa de lo que no da miedo, ahora lo entiendo todo, esta es la vida que he construido y alguien que ni siquiera mide sesenta centímetros se despereza junto a mí, perezosa, le cuesta tanto salir del sueño, su pequeño aliento es lo mejor del mundo, y perezosa vigilo el aire que respira y la espero de este lado, no sé qué hora es, mi ritmo se rige por su llanto y por supuesto ahora lo entiendo todo, no hay duda, volvemos a los parques a buscar la salvación porque el juego del ahorcado no podrá con nosotros.

sábado, 4 de junio de 2011

Palabras de Anne Michaels para un domingo

Amor de hermano, parecido a la vieja barca familiar
a la que llamamos lata: abollada, incómoda,
pero todavía capaz de cortar la piel ondeada del lago.

La familia un estudio de placas tectónicas,
un desplazamiento de pliegues.
Algo dentro cambia de sitio; de repente estamos más cerca o más distanciados.

Hay cosas que los hermanos y las hermanas saben,
el tipo de detalles que un espía utiliza
para probar su identidad,
miedos que se deslizan bajo las altas hierbas de la infancia,
cosas que salen más tarde a la luz; y placeres como tucanes,
el peso de su fulgor inclinando las ramas.

Quién sino un hermano es capaz de llamarte desde el otro hemisferio
para leer un pasaje que describe un extraño
salto en la evolución, cuando los reptiles parecían
"mesitas de café forradas de escamas",
el crecimiento de las crías como "un severo caso de delirium
durante el apogeo de la terapia",
y recordar juntos aquellas criaturas a las que tanto habíamos amado,
con sus gruesas extremidades y espaldas como veleros.

La memoria es una selección acumulativa.
Un cable submarino que conecta un continente
con otro,
electricidad que atraviesa la salmuera de la distancia.

Fragmento de "Miner's Pond", de Anne Michaels, traducción de Jaime Priede

sábado, 28 de mayo de 2011

Mientras algo por fin se quema

vimos el pájaro violeta de la madrugada
deshacerse en el mercurio de las primeras ventanas

hundió su mano en el sol el niño
y halló calor y saliva

el mundo crece hacia el pasado
el futuro es un bosque que ya ardió en alguna parte

Juan Bello, El futuro es un bosque que ya ardió en alguna parte, La Bella Varsovia 2011

sábado, 30 de abril de 2011

Por la radio no hay luto para nadie por supuesto

Atentado en Marrakech cinco millones de parados boda real en Londres nuevos duques de Cambridge todo junto

Un día nublado como hoy un día que podría ser soleado un día pesado como hoy

Está todo tan bien

El barril de gasóleo

Tan bien

Tan facilito todo

Yo tomé café en aquella plaza una mañana después de que me timaran por primera vez en ese país, me sentía extranjera y humillada,

me sentía feliz,

tomé café en aquella plaza mirando el bullicio (el verdadero bullicio)

Está todo tan bien aquí

El embarazo humano es la cosa más larga del mundo

Bueno no tan larga como el desamor y la enfermedad

En el pequeño planeta donde vivo tengo motivos para estar contenta

Porque duermo con el hombre de los ojos más hermosos

Y porque me besa

En el pequeño planeta también escucho las noticias y sé que la alta tecnología, el azar y los conocimientos adquiridos a través de las redes sociales (esa desidia) no nos librarán de tomar café una mañana en la plaza adecuada

En el momento adecuado

No nos librarán


Qué te habías creído


Mientras

Una tormenta tras otra

Y los árboles

sábado, 16 de abril de 2011

Círculo repetidor

La tarde dice algo parecido a

Tic tac tic tac

La tarde se me acumula en los pies mientras hago trabajos productivos y superfluos con los que me divierto

Hoy es sábado y las cortinas tienen esa luz amarilla de los sábados que uno pasa en casa haciendo cosas fructíferas que sirven para sentirse bien con esa parte de la personalidad que está agazapada tras el deber profesional

Que no es lo mismo que el deber como ciudadano pero es casi lo mismo

Ya lo he dicho muchas veces, pero lo repetiré

No cumplo mis deberes como ciudadano

Más allá del reciclaje y de pagar mis impuestos

Tampoco me meto con la gente por la calle y no hago ruidos raros en público pero eso es a causa del miedo

Antes no reciclaba porque no estaba de moda

Y creía que no pagaba mis impuestos porque no hacía la declaración de la renta

Pero estaba equivocada

Lo que no pagaba era la seguridad social

Son cosas distintas

Lo he sabido luego en mi época adulta


La tarde hace tic tac tic tac

Yo he trabajado hoy como una campeona de los sábados, incluso he hecho labores del hogar por la mañana y he replantado unos cactus medio muertos que he agarrado con un calcetín para no pincharme los dedos

En otro mundo ideal se abrirían varias opciones que convergerían en una

Esos vaqueros de la talla 38, esa sombra de ojos gris, y el lápiz negro, siempre un poco corrido por los bordes (de reírme)

Alisar el papel de un cigarro recién pegado, encenderlo y caminar con grandes pasos por la acera hacia aquel lugar donde están los otros

Apoyarme en la barra, apoyarme en la barra del bar

Lo de los grandes pasos no es ningún mérito debido a la extensión de mis piernas


Sin embargo no importa que sea sábado y la tarde esté amarilla en las cortinas

Estoy lejos de todo y los vaqueros de la talla 38

No me hagas reír

En fin

No sé si me entiendes, las circunstancias son otras

(dice la monja priora)

¡Ahora son otras!

(las prioridades)

(o las posibilidades)

(otras)


Sí, lo son

Tic tac tic tac

La impaciencia

La impaciencia

Soy una buena ciudadana

Una que no sale ya los sábados

Que no ensucia de ceniza las calles

Que siente el suficiente miedo

Como para sentir asco

Del mundo en el que vive

Y a pesar de todo

Estar lo suficientemente a salvo

Todavía

Y no hacer nada para evitarlo


Mi novio va a recoger mis restos

Mis pesados pies

Me montará en mi Peugeot 307

(itv en regla y multas pagadas)

Y me llevará a un cine en versión original

Una vez más hará que todo tenga sentido

(creo que no se ha dado cuenta

de que llevo ropa premamá).

domingo, 3 de abril de 2011

Invitados a la hora del almuerzo

Intermitencias.
Por ejemplo con el sol, con la reventona del calor.
Aunque haya nubes blancas y seguro sensación de frío, los niños juegan hoy afuera y se esconden entre los coches. Es el cumpleaños de alguien. Un día especial.
Intermitencias.
A veces duermo tres horas y a veces diez. Esta noche fueron diez. Me encuentro rodeada de libros por todas partes, compongo un nuevo puzzle de lecturas: hacía mucho tiempo que no disfrutaba de esta concentración. Leo relatos. Un amigo me regaló la otra tarde a Lorrie Moore y ya he disfrutado de dos de sus cuentos (uno de ellos lo he leído dos veces; ¿hacía años de eso?). Ansío el tercero, pero elegí mal: empecé con el cuento más famoso de Pájaros de América y las primeras palabras eran bebé y tumor y dije: bah, mejor le daré una oportunidad a Alice Munro. Total. En la intermitencia está el secreto. A veces incluso el placer. Munro también me ha desafiado. ¡Es una alegría que esos cuentos entren en mí como este vaso de agua, agua fresca sacada del lavabo! Entre medias, minitesoros que ya son clásicos (a la mente, ¿o es al corazón?, aquellas mañanas soleadas en Sevilla, cuando en vez de ir a la facultad tomábamos un café tras otro y cervezas y alguien me compraba libros de Alianza Cien, con su perfecto tamaño de letra, siempre amarillos, desde la primera edición): Artificios. En la portadilla, a boli bic azul: 1997, P. G.
Hay una lubina descongelándose, pronto estará sangrienta. Cocinaré algo más, aunque he desayunado tarde. También he de hacer ese tipo de cosas: recortar unas cortinas, bla. No quiero, no quiero. Me trajeron el periódico esta mañana y hojeé el patético suplemento mientras tomaba café. Soy una bola del mundo ajena a todo. Me siento desconectada del desastre, de la virulencia económica, del pulso revolucionario. Pongo atención a lo que dice la radio, hago así con la mano: shhh, calla, estoy escuchando. Pero no entiendo nada. Al poco, mi mente viaja por el cerco de lo cotidiano y de lo inminente. Abro un libro y leo. Me miro el ombligo. Llamo por teléfono y hablo muchos minutos con mi madre, de cualquier cosa, de lo más pequeño. No tengo vergüenza. (Casi como el presidente, casi como el candidato a presidente, casi como el dictador.)

martes, 8 de marzo de 2011

La mañana impúdica o cosas que necesitaba

[esta foto no está hecha con un móvil sino con una cámara de plástico azul]


Quizá ha llegado la hora de decir unas palabras.

No ha sido hasta hoy que he observado mi silencio.

Mis días nuevos, largos y ordenados, en los que todo es un poco más difícil y todo es un poco más fácil.

Mis inflados días, en los que todo importa un poco más y todo importa cada vez menos.

¿He conseguido guardar el secreto? No lo creo.

El secreto es este: libro una batalla con la literatura y no hay ganador. Ella y yo, lanzadas fuera del ring, donde un árbitro loco y con problemas de ansiedad sopla y sopla su estridente silbato.

Dentro de ese secreto hay otro más grande: ya pasaron los meses de observar (placentera y atemorizada) cómo entraba el año en que mi vida cambiaría para siempre.

Ahora ando encajada en una recta final donde la realidad por fin es otra: estoy esperando a alguien nuevo que llenará mi vida entera. Miro por la ventana, al fondo de los tejados, lo que el sucio horizonte me deja ver. Imagino su cara, una y otra vez; soy capaz de imaginar, incluso, su futuro. Quiero que llegue. También quiero que el tiempo se detenga.

Esta mañana me he diagnosticado una enfermedad: no soy capaz de compatibilizar la literatura con otras cosas gigantescas. ¿No lo soy, o es que es realmente difícil? Bien, qué. Por otra parte, todo sigue siendo literatura a mi alrededor, pero distinta: mi trabajo, los libros que leo, que husmeo, que subrayo; también, aunque por supuesto mala, el diario que escribo. Supongo que un terapeuta me diría que hay un tiempo para todo en estos días y que no es justo que me martirice de esa forma (de la forma en que lo hago; trastornada, abatida, un látigo cayendo ahí donde más duele). Como aún no voy al terapeuta, he decidido escribir una entrada en el blog y contar lo que me pasa.

Estoy creando algo dentro de mí, que prácticamente está casi a punto.

He creado un fémur, un páncreas, un pequeño cráneo.

He creado el talón de Aquiles que ahora me revienta el vientre a patadas.

No, jamás hubo deus ex machina mental, esto es pura bioquímica irracional.

Llevo meses intentando arrastrar mi energía hacia los lugares de siempre, y mi energía, soldado en campo de batalla, me da la espalda, lo tiene tan claro: fémur, páncreas, líquido amniótico. En las noches vacías, abro la libreta y garabateo: sé que esto es la perfección. Pero la lucha que mi ser social, que mi ser literario, que mi ser ansioso, que mi ser universitario, educacional, miedoso, ambicioso, atormentado por defraudar, mantiene con mi útero deus ex machina es intensa y me deja desmadejada, sin casi aire, diafragma reventado. Los días pasan, mi vientre crece imparable, no hay nada que hacer ante la vida.

Tengo miedo.

Miedo de no conseguir corregir y acabar mi Cosa Pantanosa (sea cuando sea no muy tarde).

Miedo de no escribir otra Cosa Pantanosa en el futuro.

Miedo de dejar de estar en ¿dónde? (Recuerden, esto es una lista para el terapeuta.)

Miedo de alejarme de Aquello (con voz de cuento de Poe).

Miedo de perder la oportunidad de (ah, ¿la tengo?).

Miedo de defraudar a mi padre.

Miedo de defraudar a la gente que confió en mí un día.

Miedo de no poder con todo: trabajo, amor, amistad, maternidad, literatura-creación, vida social-editorial-¡facebook! Ah, perdón. Es que No Puedo Con Todo. Esto no es un miedo, es una realidad. Algo hemos avanzado.

Miedo de convertir mi viejo optimismo en frustración.

Miedo de mí misma, claro.

Así que he decidido venir aquí y contar estos secretos que no creo sorprendan a nadie. Que mi silencio tiene este color. Que necesito, en esta recta final, levantar los brazos y hacer un esfuerzo, apartar lejos de mí esta capa, mojada de escarcha, un poco apulgarada en los bordes, que me pesa sobre los hombros: dejar que mi energía se concentre en lo que le importa: ese último retoque de perfección, pasar del kilo seiscientos a los tres kilos, apuntalar con cuidado el vello de las cejas, las cutículas de las uñas de los pies, reforzar los minúsculos pulmones hasta convertirlos en poderosos músculos de transformar aire. Apenas quedan dos meses. Quizá aún estoy a tiempo de volar. De dejarme ir.

Deus ex machina, aparta de mí lo inútil. No es mi turno, es el suyo. Concentra toda tu fuerza en ese corazón rabioso que late a 160 pulsaciones por minuto y que seguirá latiendo mañana, cuando el mío se pare.

Pido (me pido, os pido) una tregua.

Una calidez en el silencio, mientras venga.

Callada permanezco porque estoy susurrando.

No me voy a ninguna parte, observo.

Y por fin conseguiré lo que tanto he añorado: voy a parar el mundo con una mano, voy a detener la vileza cotidiana, que solo sigan funcionando las revoluciones. No ocurre nada, nada más espero y perfecciono.

Total, qué más da: dentro de mí, aunque nadie lo vea, todo es literatura, empezando por el nombre de mi hija.

lunes, 14 de febrero de 2011

Versiones de una miopía

Estreno columna en CULTURAMAS.
Se llama como este blog.
¡Gracias!

martes, 8 de febrero de 2011

TALLER ESCRITURA CREATIVA ONLINE

Para los que no vivís en Madrid. Algunos me disteis la idea y aquí está.
El programa es el mismo (pero hay flexibilidad).
El precio, 60 euros al mes.
Podría empezarse el día 15 de febrero. Pero también podría empezarse más adelante.
Si pincháis la imagen, podéis ver mejor la metodología y etc, y también la dirección de mail donde escribir si a alguien le interesa.
¿A alguien le interesa?
¡Gracias!




miércoles, 2 de febrero de 2011

Fragmento

Pero un año no vinieron las lluvias. Entonces fue
como si el universo te diera la espalda. Empezó a hacer
más fresco, incluso en algunos días hizo frío, pero no había
el menor signo de humedad en la atmósfera. Todo se volvió
más seco y más duro, y fue como si toda la fuerza y la
gracia se hubieran retirado del mundo. No es que hubiera
buen tiempo o malo, sino que era la negación de cualquier
tiempo, como si se hubiera postergado sine díe. Un viento
sombrío, como una corriente, pasaba sobre tu cabeza, desaparecían
los colores de todas las cosas; desaparecían los
olores de los campos y de los bosques. Te oprimía el sentimiento
de haber caído en desgracia ante los grandes poderes.
Al sur, las llanuras quemadas yacían negras y desoladas,
listadas de cenizas grises y blancas.

Memorias de África, Isak Dinesen
Traducción de Barbara McShane y Javier Alfaya

sábado, 29 de enero de 2011

¿Alguien se apunta?

Voy a empezar a impartir un taller de escritura creativa en la librería La independiente.
La independiente es una nueva librería que está en la calle Espíritu Santo, 27 (metro Tribunal, Madrid).
El taller se impartirá los martes de 19.00 a 21.00, y empezaremos cuando haya gente suficiente.
El precio por mes es de 70 euros.
La duración: 9 meses pero, siempre que queden plazas, puede empezarse en cualquier momento, igual que puede extenderse según las necesidades del grupo.
En la imagen de arriba hay un avance muy esquemático del programa. Posiblemente no se vea bien por el tamaño, pero quien esté interesado puede enviarme un mail (la dirección está en el perfil) y yo le mando la información detallada.

¿Hay bases teóricas en la práctica de la literatura?
En realidad, esto es lo más importante: leer, no tener miedo, y disfrutar.
Pero hay ciertos detalles que ayudan a mirar mejor.
Me encantaría compartirlos con vosotros.

(Si alguien conoce a alguien que puede estar interesado, y le hace llegar la convocatoria, se lo agradeceré muchísimo.)


domingo, 23 de enero de 2011

LOS NO-OLVIDADOS

Estreno columna en Los Noveles
para darle la bienvenida al 2011.
y en ella hablo de cuentos, entre otras monsergas.
En la primera entrega, uno de Nabokov.
Espero que os guste (¡aunque sea un poco!).

lunes, 17 de enero de 2011

Como todo se ha cerrado de blanco,
como todo, se ha cerrado, de blanco.

jueves, 6 de enero de 2011

No hay propósitos de año nuevo

Es 6 de enero y llueve y ningún niño ha salido afuera a jugar con sus regalos. Está bien, porque agradezco el silencio. Ha empezado el año que transformará mi vida.

Mientras yo decido en qué lugar del salón poner la nueva maceta con cactus, suenan The Smiths y convierten este día nublado en lo que es: la confirmación de que hemos cambiado nuestros sueños por otros. Supongo que eso es motivo de duelo. Supongo que esto se ha escrito infinidad de veces. Supongo que da lo mismo, porque no puedo evitar sentir alegría. Subo el volumen para pensar intensamente en eso: soy demasiado consciente de que he tomado una decisión que se traga, de un golpe, varias posibilidades. Entierro y bienvenida. Ha llegado ese momento.

I was happy in the haze of a drunken hour
But heaven knows I’m miserable now
I was looking for a job, and then I found a job
And heaven knows I’m miserable now
In my life
Why do I give valuable time
To people who don’t care if I live or die?

Confieso tener miedo. Especial miedo de algo concreto (luego un barullo de recuerdos lanza). Hay una cosa de la que no debo desprenderme. Una desolación que ha de acompañarme. La tierra extensa donde la frustración es un mero adorno, una condición. A pesar de esta tregua, de la vida como un círculo carnoso que me envuelve, y a pesar de lo dura que será a partir de ahora la búsqueda de tiempo productivo, deseo:

Olvidar la moda y la soberbia

Lo que dicen este o aquel

Toda la gente que sabe está callada o muerta

Yo no sé nada de nada

Y la mercadotecnia es el conjunto de las aspiraciones convertidas en envidias

Que venga lo que tenga que venir

Que todo sea recibido con grandes sonrisas de desesperanza (heladas sonrisas)

Y la mercadotecnia es simplemente el parque de atracciones que nos da de comer

Que a pesar de entrar en la Fase 3 de mi vida

No me olvide del militarismo de la Fase 2

Ni de la inconsciencia de la Fase 1

Sea: confía en el pulso de tus manos

Porque realmente nada tiene importancia más que ese latido

Que sirve para

Caricia-Alimento-Desgarro-Vicio-Escritura

Y sea: confía en el pulso de las manos que te rodean y de las que vendrán

Que sirve para

Divertir-Aprender-Aniquilar-Inventar

La de Radiohead es una nostalgia mucho más mía aunque reconozco la melancolía de The Smiths como algo histórico a lo que pertenecemos todos.

He recibido un regalo: varillas de incienso puro. Sobre mi escritorio se oscurece el corazón de una manzana y hay una bruja en Hiroshima mon amour que dice “En Nevers es donde he sido más joven en toda mi vida…”.

Dentro de mi tórax se oscurece el corazón de una manzana y el año en que mi vida cambiará para siempre se abre paso entre la bruma como una locomotora surcando los países bálticos.

Escribe, le dijo el lobo a la loba, nada tiene importancia, solo este sonido que se acerca.