viernes, 30 de septiembre de 2011
Palabras de César Vallejo para Roberto Terán
domingo, 25 de septiembre de 2011
Un poema de Tsvetáieva partido en tres
lunes, 19 de septiembre de 2011
viernes, 16 de septiembre de 2011
Habla Varela, sí, largo y tendido
III
pero sucede que llegó la primavera y decidimos echar
abajo techos y paredes sitio sitio para el cielo para
sus designios dormimos con los animales a campo raso
juntos el uno sobre el otro el uno en el otro.
soledad infinita del amor bajo toda luz.
y desperté a la mañana siguiente con su cabeza sobre mis
hombros ciega por sus ojos bianca alucinatta tutta.
a césar lo que le pertenece y al cielo la espalda sacudida
por el amor y el temor y el tedio y la esperanza, etc.
pasó a toda máquina la primavera pitando
la casa estaba intacta ordenada por sus fantasmas habituales.
el padre en el sitio del padre la madre en el sitio de la madre
y el caos bullendo en la blanca y rajada sopera familiar
hasta nuevo mandato.
IV
y sucedió también que
fatigados los comediantes
se retiraron hasta la muerte
y las carpas del circo se abatieron ante el viento implacable
de la realidad cotidiana.
si me preguntan diré que he olvidado todo
que jamás estuve allí
que no tengo patria ni recuerdos
ni tiempo disponible para el tiempo.
que a veces
me despierta una mirada
que ávidamente se traga la oscuridad
y que esos ojos azules son restos de alguna luz
restos de algún naufragio
signos del deseo
y de la agonía del deseo.
y que nosotros
los poetas los amnésicos los tristes
los sobrevivientes de la vida
no caemos tan fácilmente en la trampa
y que
pasado presente y futuro
son nuestro cuerpo
una cruz sin el éxtasis gratificante del calvario
y que no hay otra salida
sino la puerta de escape que nos entrega
a la enloquecedora jauría de nuestros sueños
nosotros o ellos
acertijo joker moneda perdida en el aire.
tibios tembloroso nonatos
sin estirpe ni prole
dispuestos siempre.
VI
y cuando ya
en el piso del vértigo
como una tórtola de ojos dulces y rojos
empollas
meciéndote en el andamio que cruje
qué puede importarte.
nada te toca
ni la nube cargada de eléctrica primavera
que envidiabas no hace mucho
ni el recuerdo satinado obsesivo
del pecho que te hechizaba desde lejos
ni los pregones callejeros
de la putañera fortuna
que te invitaba a bailar
algunas noches de ronda.
harta de timo y de milagros
de ensayar el trapecio hasta la parálisis
de la iniciación de cada día
de haberte tragado el sapo con la sopa
el sapo de la náusea pura
y el sapo de la náusea práctica
et alors.
ya no te queda nada
de los dones de las hadas
sino tu hipo melancólico
y tu ombligo pequeño y negro
que todavía no se borra
centro del mundo centro del caos y de la eternidad
como las líneas de tu mano
por donde corren ríos inmemoriales
y cataratas de tus ojos al firmamento
como única urdimbre de la realidad
oro de lágrimas
y grima del oro
y tu lengua de mil traiciones
cerrada y dulcísima
como un dátil o una aceituna.
como en las coplas de los ciegos
hay un relente obcecado de eternidad y miseria.
VII
ayúdame mantra purísima
divinidad del esófago y el píloro.
si golpeas infinitas veces tu cabeza
contra lo imposible
eres el imposible
el otro lado
el que llega
el que parte
el que entiende lo indecible
el santo del desierto que traga la lengua
el que vuelve a nacer forzando a la madre de su madre
el nadador contra la corriente
el que asciende de mar a río
de río a cielo
de cielo a luz
de luz a nada.
Algunos fragmentos de "Camino a Babel", de Donde todo termina abre las alas, Blanca Varela
lunes, 12 de septiembre de 2011
¿Tiempo?
lunes, 18 de julio de 2011
¿DFW?
lunes, 20 de junio de 2011
No seré yo quien sepa describir la animalada: acontecimientos de un nuevo amor
Domingo, muy muy caluroso preveraniego. Agitada mañana sudorosa, agitada como moscas en labor (de la pared a la ventana, en círculos, buscando porquería). En estos días, un eclipse, la luna vacía en un pueblo, a veces, de mediocre tristeza. En estos días volvemos a los parques: no somos viejos, somos adolescentes (él se tumba en un banco de madera pintado con grafiti a observar la copa de los árboles, yo mastico un helado). Las listas apretadas de cosas por hacer me cercan, y las tardes, sin embargo, pasan con una pequeña inactividad imposible de evitar. Un nuevo reto conseguido: de ayer a hoy casi termino un cuento largo de Katherine Mansfield; la imagen de esa mujer me lleva a la haraganería de un verano en Cabo de Gata, con una luz perpendicular sin plástico cayendo sobre mi nuca, sobre mi frente, minuto tras minuto. La gran cosa por hacer me aprieta el corazón: 246 páginas escritas hace un año esperan ser corregidas y ahí dentro están la frustración y la dicha. El tiempo pasa por cada página intocada como un año sin agua, sin amigos, el tiempo como una daga. Hoy, en la ciudad, un río de miles de manifestantes se acerca a Neptuno, entre ellos, madrugador insomne, va mi amante, mi cómplice, mi rutina, la excusa de mi felicidad. Yo me quedo aquí, al frescor del salón, oyendo a Sufjan Stevens, porque I fell in love again, all things go, all things go, mi estatua se refleja sobre la lámina de Estes, pero tras mis ojos, tras el temblor de mis manos, la dulce vida hiperrealista se escapa. El peso de las 246 páginas cae como bola de grumo en mi estómago y siento ganas de vómito. A menudo, algunos de mis amigos vienen a verme en autobús y nos sentamos en las sillas verdes del patio (la enredadera está a punto de amarrarnos los tobillos, habría que podarla o huir), les ofrezco bebidas blancas y doradas y fumamos y armamos escándalo con nuestras risas. Pero hoy no viene nadie, porque he de guardar algún domingo de horas lamidas. Escribo, vestida de verano, tumbada en el sofá y no sé si es la hora de comer o la hora del ahorcado. Soy mayor y veo un poco borroso todo lo que está fuera de esta libreta, soy mayor y quiero bailar otra vez (Kevin Johansen u Orbital, lo que sea), regresar al mundo químico del poliéster, confundir el deseo con la nostalgia y recuperar la época de las canciones. Creo que tengo un verdadero motivo para cantar. Uno verdadero para mover el esqueleto. Pero no me responden los huesos (un poco de lumbago, me crujen las rodillas y las caderas, quiero cerrar los ojos y dormir). Quiero cerrar los ojos pero los abro, enfrente de mí el chasis de un carrito azul se revuelve: asoma un trocito de carne blanca, un minúsculo pie se escapa de la sábana y cinco dedos gorrión cáscara golosina en el aire. Tengo un bebé (¡mi corazón se retuerce de sorpresa!). Entonces es cierto. Esa niña que se queja suavemente es mía. Ahora lo entiendo todo: las ojeras en la piel sin brillo, el cansancio convertido en agotamiento, la nueva posición de mi abdomen, el sofisticado antimosquitos en el enchufe del dormitorio, el planning de limpieza semanal en la puerta del frigorífico, la lentitud al leer «Animalitos inexpresivos», Foster Wallace durante días sobre el bidé, algún párrafo leído en voz alta cuando empieza la noche, a pesar de haber sido leído ya el día anterior, y también el anterior, ahora lo entiendo todo: por qué estar aquí, viendo una hortera teleserie alemana en el canal Divinity, es lo mejor que se me ocurre para un domingo como hoy, los pies en alto sobre la mesa, almorzar las sobras del viernes, dejar un yogurt de tofe a la mitad, intentar hacer los ejercicios de Kegel en silencio y olvidarme de hacer los ejercicios de Kegel, que el peso de las 246 páginas se diluya en la zona peligrosa de lo que no da miedo, ahora lo entiendo todo, esta es la vida que he construido y alguien que ni siquiera mide sesenta centímetros se despereza junto a mí, perezosa, le cuesta tanto salir del sueño, su pequeño aliento es lo mejor del mundo, y perezosa vigilo el aire que respira y la espero de este lado, no sé qué hora es, mi ritmo se rige por su llanto y por supuesto ahora lo entiendo todo, no hay duda, volvemos a los parques a buscar la salvación porque el juego del ahorcado no podrá con nosotros.
sábado, 4 de junio de 2011
Palabras de Anne Michaels para un domingo
Amor de hermano, parecido a la vieja barca familiarsábado, 28 de mayo de 2011
Mientras algo por fin se quema
sábado, 30 de abril de 2011
Por la radio no hay luto para nadie por supuesto
Atentado en Marrakech cinco millones de parados boda real en Londres nuevos duques de Cambridge todo junto
Un día nublado como hoy un día que podría ser soleado un día pesado como hoy
Está todo tan bien
El barril de gasóleo
Tan bien
Tan facilito todo
Yo tomé café en aquella plaza una mañana después de que me timaran por primera vez en ese país, me sentía extranjera y humillada,
me sentía feliz,
tomé café en aquella plaza mirando el bullicio (el verdadero bullicio)
Está todo tan bien aquí
El embarazo humano es la cosa más larga del mundo
Bueno no tan larga como el desamor y la enfermedad
En el pequeño planeta donde vivo tengo motivos para estar contenta
Porque duermo con el hombre de los ojos más hermosos
Y porque me besa
En el pequeño planeta también escucho las noticias y sé que la alta tecnología, el azar y los conocimientos adquiridos a través de las redes sociales (esa desidia) no nos librarán de tomar café una mañana en la plaza adecuada
En el momento adecuado
No nos librarán
Qué te habías creído
Mientras
Una tormenta tras otra
Y los árboles
sábado, 16 de abril de 2011
Círculo repetidor
La tarde dice algo parecido a
Tic tac tic tac
La tarde se me acumula en los pies mientras hago trabajos productivos y superfluos con los que me divierto
Hoy es sábado y las cortinas tienen esa luz amarilla de los sábados que uno pasa en casa haciendo cosas fructíferas que sirven para sentirse bien con esa parte de la personalidad que está agazapada tras el deber profesional
Que no es lo mismo que el deber como ciudadano pero es casi lo mismo
Ya lo he dicho muchas veces, pero lo repetiré
No cumplo mis deberes como ciudadano
Más allá del reciclaje y de pagar mis impuestos
Tampoco me meto con la gente por la calle y no hago ruidos raros en público pero eso es a causa del miedo
Antes no reciclaba porque no estaba de moda
Y creía que no pagaba mis impuestos porque no hacía la declaración de la renta
Pero estaba equivocada
Lo que no pagaba era la seguridad social
Son cosas distintas
Lo he sabido luego en mi época adulta
La tarde hace tic tac tic tac
Yo he trabajado hoy como una campeona de los sábados, incluso he hecho labores del hogar por la mañana y he replantado unos cactus medio muertos que he agarrado con un calcetín para no pincharme los dedos
En otro mundo ideal se abrirían varias opciones que convergerían en una
Esos vaqueros de la talla 38, esa sombra de ojos gris, y el lápiz negro, siempre un poco corrido por los bordes (de reírme)
Alisar el papel de un cigarro recién pegado, encenderlo y caminar con grandes pasos por la acera hacia aquel lugar donde están los otros
Apoyarme en la barra, apoyarme en la barra del bar
Lo de los grandes pasos no es ningún mérito debido a la extensión de mis piernas
Sin embargo no importa que sea sábado y la tarde esté amarilla en las cortinas
Estoy lejos de todo y los vaqueros de la talla 38
No me hagas reír
En fin
No sé si me entiendes, las circunstancias son otras
(dice la monja priora)
¡Ahora son otras!
(las prioridades)
(o las posibilidades)
(otras)
Sí, lo son
Tic tac tic tac
La impaciencia
La impaciencia
Soy una buena ciudadana
Una que no sale ya los sábados
Que no ensucia de ceniza las calles
Que siente el suficiente miedo
Como para sentir asco
Del mundo en el que vive
Y a pesar de todo
Estar lo suficientemente a salvo
Todavía
Y no hacer nada para evitarlo
Mi novio va a recoger mis restos
Mis pesados pies
Me montará en mi Peugeot 307
(itv en regla y multas pagadas)
Y me llevará a un cine en versión original
Una vez más hará que todo tenga sentido
(creo que no se ha dado cuenta
de que llevo ropa premamá).
domingo, 3 de abril de 2011
Invitados a la hora del almuerzo
martes, 8 de marzo de 2011
La mañana impúdica o cosas que necesitaba
Quizá ha llegado la hora de decir unas palabras.
No ha sido hasta hoy que he observado mi silencio.
Mis días nuevos, largos y ordenados, en los que todo es un poco más difícil y todo es un poco más fácil.
Mis inflados días, en los que todo importa un poco más y todo importa cada vez menos.
¿He conseguido guardar el secreto? No lo creo.
El secreto es este: libro una batalla con la literatura y no hay ganador. Ella y yo, lanzadas fuera del ring, donde un árbitro loco y con problemas de ansiedad sopla y sopla su estridente silbato.
Dentro de ese secreto hay otro más grande: ya pasaron los meses de observar (placentera y atemorizada) cómo entraba el año en que mi vida cambiaría para siempre.
Ahora ando encajada en una recta final donde la realidad por fin es otra: estoy esperando a alguien nuevo que llenará mi vida entera. Miro por la ventana, al fondo de los tejados, lo que el sucio horizonte me deja ver. Imagino su cara, una y otra vez; soy capaz de imaginar, incluso, su futuro. Quiero que llegue. También quiero que el tiempo se detenga.
Esta mañana me he diagnosticado una enfermedad: no soy capaz de compatibilizar la literatura con otras cosas gigantescas. ¿No lo soy, o es que es realmente difícil? Bien, qué. Por otra parte, todo sigue siendo literatura a mi alrededor, pero distinta: mi trabajo, los libros que leo, que husmeo, que subrayo; también, aunque por supuesto mala, el diario que escribo. Supongo que un terapeuta me diría que hay un tiempo para todo en estos días y que no es justo que me martirice de esa forma (de la forma en que lo hago; trastornada, abatida, un látigo cayendo ahí donde más duele). Como aún no voy al terapeuta, he decidido escribir una entrada en el blog y contar lo que me pasa.
Estoy creando algo dentro de mí, que prácticamente está casi a punto.
He creado un fémur, un páncreas, un pequeño cráneo.
He creado el talón de Aquiles que ahora me revienta el vientre a patadas.
No, jamás hubo deus ex machina mental, esto es pura bioquímica irracional.
Llevo meses intentando arrastrar mi energía hacia los lugares de siempre, y mi energía, soldado en campo de batalla, me da la espalda, lo tiene tan claro: fémur, páncreas, líquido amniótico. En las noches vacías, abro la libreta y garabateo: sé que esto es la perfección. Pero la lucha que mi ser social, que mi ser literario, que mi ser ansioso, que mi ser universitario, educacional, miedoso, ambicioso, atormentado por defraudar, mantiene con mi útero deus ex machina es intensa y me deja desmadejada, sin casi aire, diafragma reventado. Los días pasan, mi vientre crece imparable, no hay nada que hacer ante la vida.
Tengo miedo.
Miedo de no conseguir corregir y acabar mi Cosa Pantanosa (sea cuando sea no muy tarde).
Miedo de no escribir otra Cosa Pantanosa en el futuro.
Miedo de dejar de estar en ¿dónde? (Recuerden, esto es una lista para el terapeuta.)
Miedo de alejarme de Aquello (con voz de cuento de Poe).
Miedo de perder la oportunidad de (ah, ¿la tengo?).
Miedo de defraudar a mi padre.
Miedo de defraudar a la gente que confió en mí un día.
Miedo de no poder con todo: trabajo, amor, amistad, maternidad, literatura-creación, vida social-editorial-¡facebook! Ah, perdón. Es que No Puedo Con Todo. Esto no es un miedo, es una realidad. Algo hemos avanzado.
Miedo de convertir mi viejo optimismo en frustración.
Miedo de mí misma, claro.
Así que he decidido venir aquí y contar estos secretos que no creo sorprendan a nadie. Que mi silencio tiene este color. Que necesito, en esta recta final, levantar los brazos y hacer un esfuerzo, apartar lejos de mí esta capa, mojada de escarcha, un poco apulgarada en los bordes, que me pesa sobre los hombros: dejar que mi energía se concentre en lo que le importa: ese último retoque de perfección, pasar del kilo seiscientos a los tres kilos, apuntalar con cuidado el vello de las cejas, las cutículas de las uñas de los pies, reforzar los minúsculos pulmones hasta convertirlos en poderosos músculos de transformar aire. Apenas quedan dos meses. Quizá aún estoy a tiempo de volar. De dejarme ir.
Deus ex machina, aparta de mí lo inútil. No es mi turno, es el suyo. Concentra toda tu fuerza en ese corazón rabioso que late a 160 pulsaciones por minuto y que seguirá latiendo mañana, cuando el mío se pare.
Pido (me pido, os pido) una tregua.
Una calidez en el silencio, mientras venga.
Callada permanezco porque estoy susurrando.
No me voy a ninguna parte, observo.
Y por fin conseguiré lo que tanto he añorado: voy a parar el mundo con una mano, voy a detener la vileza cotidiana, que solo sigan funcionando las revoluciones. No ocurre nada, nada más espero y perfecciono.
Total, qué más da: dentro de mí, aunque nadie lo vea, todo es literatura, empezando por el nombre de mi hija.
lunes, 14 de febrero de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
TALLER ESCRITURA CREATIVA ONLINE

miércoles, 2 de febrero de 2011
Fragmento
sábado, 29 de enero de 2011
¿Alguien se apunta?

domingo, 23 de enero de 2011
LOS NO-OLVIDADOS
lunes, 17 de enero de 2011
jueves, 6 de enero de 2011
No hay propósitos de año nuevo
Es 6 de enero y llueve y ningún niño ha salido afuera a jugar con sus regalos. Está bien, porque agradezco el silencio. Ha empezado el año que transformará mi vida.
Mientras yo decido en qué lugar del salón poner la nueva maceta con cactus, suenan The Smiths y convierten este día nublado en lo que es: la confirmación de que hemos cambiado nuestros sueños por otros. Supongo que eso es motivo de duelo. Supongo que esto se ha escrito infinidad de veces. Supongo que da lo mismo, porque no puedo evitar sentir alegría. Subo el volumen para pensar intensamente en eso: soy demasiado consciente de que he tomado una decisión que se traga, de un golpe, varias posibilidades. Entierro y bienvenida. Ha llegado ese momento.
I was happy in the haze of a drunken hour
But heaven knows I’m miserable now
I was looking for a job, and then I found a job
And heaven knows I’m miserable now
In my life
Why do I give valuable time
To people who don’t care if I live or die?
Confieso tener miedo. Especial miedo de algo concreto (luego un barullo de recuerdos lanza). Hay una cosa de la que no debo desprenderme. Una desolación que ha de acompañarme. La tierra extensa donde la frustración es un mero adorno, una condición. A pesar de esta tregua, de la vida como un círculo carnoso que me envuelve, y a pesar de lo dura que será a partir de ahora la búsqueda de tiempo productivo, deseo:
Olvidar la moda y la soberbia
Lo que dicen este o aquel
Toda la gente que sabe está callada o muerta
Yo no sé nada de nada
Y la mercadotecnia es el conjunto de las aspiraciones convertidas en envidias
Que venga lo que tenga que venir
Que todo sea recibido con grandes sonrisas de desesperanza (heladas sonrisas)
Y la mercadotecnia es simplemente el parque de atracciones que nos da de comer
Que a pesar de entrar en la Fase 3 de mi vida
No me olvide del militarismo de la Fase 2
Ni de la inconsciencia de la Fase 1
Sea: confía en el pulso de tus manos
Porque realmente nada tiene importancia más que ese latido
Que sirve para
Caricia-Alimento-Desgarro-Vicio-Escritura
Y sea: confía en el pulso de las manos que te rodean y de las que vendrán
Que sirve para
Divertir-Aprender-Aniquilar-Inventar
La de Radiohead es una nostalgia mucho más mía aunque reconozco la melancolía de The Smiths como algo histórico a lo que pertenecemos todos.
He recibido un regalo: varillas de incienso puro. Sobre mi escritorio se oscurece el corazón de una manzana y hay una bruja en Hiroshima mon amour que dice “En Nevers es donde he sido más joven en toda mi vida…”.
Dentro de mi tórax se oscurece el corazón de una manzana y el año en que mi vida cambiará para siempre se abre paso entre la bruma como una locomotora surcando los países bálticos.
