miércoles, 4 de octubre de 2006

PARTE NÚMERO UNO DE LA PÁGINA 50 DE UN LIBRO DE CORTÁZAR


(otra vez a vueltas con este hombre, decidiendo empezar por el principio, para luego volver a abandonarlo, y en una noche de insomnio, en un sofá naranja donde no caben mis piernas, encuentro estas palabras que se encajan simétricamente con mi seudoabulia social de los últimos días, con mi espíritu adormecido y rechinante: las horas, las horas, las horas, las cosas)


1)

Como una carretilla de pedruscos
cayéndole en la espalda, vomitándole
su peso insoportable,
así le cae el tiempo a cada despertar.
Se quedó atrás, seguro, ya no puede
equiparar las cosas y los días,
cuando consigue contestar las cartas
y alarga el brazo hacia ese libro o ese disco,
suena el teléfono: a las nueve esta noche,
llegaron compañeros con noticias,
tenés que estar sin falta, viejo,
o es Claudine que reclama su salida o su almohada,
o Roberto con depre, hay que ayudarlo,
o simplemente las camisas sucias
amontonándose en la bañadera
como los diarios, las revistas, y ese
ensayo de Foucault, y la novela
de Erica Jong y esos poemas
de Sigifredo sin hablar de mil
trescientos grosso modo libros discos y películas
más el deseo subrepticio de releer Tristam Shandy,
Zama, La vida breve, el Quijote, Sandokán,
y escuchar otra vez todo Mahler o Delius
todo Chopin todo Alban Berg,
y en la cinemateca Metrópolis, King Kong,
La barquera María, La edad de oro -Carajo
la carretilla de la vida
con carga para cinco décadas, con sed
de viñedos enteros, con amores
que inevitablemente superponen
tres, cinco, siete mundos
que debieran latir consecutivos
y en cambio se combaten simultáneos
en lo que llaman poligamia y que tan sólo
es el miedo a perder tantas ventanas
sobre tantos paisajes, la esperanza
de un horizonte entero-
(y así decía esta parte de página y media, y yo meneo la cabeza, a medias entre la desesperación y la recompensa, porque Roberto no está depre, pero hay que ayudarlo con la mudanza, y las chicas hacen almuerzo, y María en portada vasca junto a Blair, y Rebeca que trae regalos y noticias de Santander, y la novela de Miguel Ángel, y los versos de David, y ahora, además de todo eso, están también Sandokán, La vida breve, La edad de oro, el ensayo de Foucault, la novela de Erica Jong sin hablar de mil trescientos grosso modo libros discos y películas...)

18 comentarios:

París59 dijo...

Pues no conocía este poema (o mejor, no conocía o recordaba ningún poema de este hombre).

Gracias.

Pero si queréis, yo también quiero releer Tristam Shandy y reirnos juntos, aunque sea cada uno de los todos en una esquina del mundo, o de su casa.

Lara dijo...

Yo no tengo que releer Tristam Shandy, tengo que leerla a secas; empezar desde el principio.
Me apunto.
La lista es larga y no había pensado empezar por ahí, pero por algún sitio habrá que desanudar la madeja.
¿Hay que poner fecha y hora?

Lara dijo...

Ah. Y con respecto a los poemas de este hombre, Salvo el crepúsculo, Alfaguara. Por si. (Mi opinión cuenta poco, hay algunas debilidades tan evidentes...)

Prís59 dijo...

Pues lo de Tristram es la bomba (a ser posible, la traducción de Javier Marías en Alfaguara). La risa brutal y el descubrimiento de la modernidad en la presentación de los textos. Desde luego, Cortázar se lo tenía pero que muy bien leído y lo aprovechó bastante.

Kika... dijo...

Hola Lara,
Muchas gracias por tu comentario... tienes razón con la idea del Madrid circular, donde nos movemos en espirales y cada uno tiene un poquito del siguiente... En el concierto de Leo Minax estaba sentada al lado de mi madre, no se me ocurren muchas más señas que darte... pero seguro que si vuelves a ir nos vemos.
Qué bonito tu blog...

París59 dijo...

Gracias por la bibliografía. Subo la apuesta de Kika y digo que el blog es _______.

Y en cuanto a Tristram, advierto que es tochón: con notas y glosario, 718 páginas.

¿Cómo se organiza una lectura compartida por varios en Internet? Monsieur le Marquis (de Seda) hablaba de posibilidades, pero la verdad es que no le entendí mucho. Una vez que eso esté arreglado, pues un pequeño compromiso de leer tanto/semana, para que vayamos todos más o menos a la par. Y cada día de esa semana, o solamente un día de cada semana, según le guste a cada uno, ir anotando como en una bitácora lo que el libro que toque nos vaya haciendo pensar en la parte del libro que corresponda a la semana. Todos juntos, como aquellas cabezotas de Becket metidas en un tonel que hablaban tan ricamente entre ellas (¿me lo estoy inventando o lo recuerdo de hace más de 30 años?).

En todo caso, hermoso, como tu blog.

(Tus sonrisas llegaron bien y enteras. Una delicia).

Q. Tanartino dijo...

No quería repetir entrada, así que le he dicho al pusilánime de mi sosias que lo escribo por él. No hace ni diez días que sobre el tema de la edad y el tiempo (las horas, las horas, las horas, ay julio y lara, las horas) escribía él en otro blog lo que copio abajo.
He entrado varias veces para leer el poema, que me da una terrible sensación de pérdida (y debe gustarme esas patadas en los huevos, porque no puede ser que sea para cambiar las cosas). Y para leer lo que lo envuelve, que me da una tremenda sensación de cercanía de lo más agradable!

Pero tú, Lara, empiezas demasiado pronto a saber a fondo de estas cosas. ¡Qué miedo que das! ¡Qué poema que nos das! ¡Qué post que no das: lo vendes al precio de nuestra poca tranquilidad!

Copio lo que dije que copiaba:

Bueno, a lo que no íbamos: me ha sorprendido la idea de los viejitos y la jardinería. Últimamente pienso que la adolesciencia y primera juventud es espacial (precisamente por ser tan territorial, el asesinato del padre es tan necesario, ya que el territorio es pequeño para dos. Y como patología principal, el disfrute con todo lo que sea decir "pedo, caca, culo, pis").
Después se va entrando en una situación más compleja y madura: el continuo espacio-temporal. Quizá el control simultáneo y fluido de los dos factores como uno solo dé una medida de la propia madurez. (Como patología principal, olvidarse del espacio y llorar con demasiada exclusividad el paso del tiempo... "¡Eh, amable viejito, que estamos aquí, en la misma sala, y lo estamos pasando bien"!).

París59 dijo...

¡¡¡Ya encontré las 8 secciones!!! En la 5) se refiere a ti:

Pero pasa que la tipa es una poeta
y una cronopio a sus horas,
que a cada vuelta de la esquina
le salta encima el tigre azul,

(También prefiguraba aquí la angustia de ese amigo vuestro con nombre de emisora que tanto me gusta leer cuando se despista y escribe).
Pero luego se refiere a los que, como yo entonces, nos pequeñoaburguesábamos, ¡inútiles!, a cada libro que leíamos, sin estar por la lucha. Había que estar por la lucha, solamente. Ahora pasa tanto al revés, hay que estar por lo cool, solamente, y no es bonito luchar. ("Y yo lucho, y te escucho, y después siempre me ducho", cantaba Kiki Veneno, mejorado por mí, que él repetía el "lucho" innecesariamente).

Si hubiera tenido entonces este poema con el que Cortázar se desangustiaba, se lo habría metido a más de uno y una por las orejas (la violencia, entonces, era "cool"), para desangustiarme yo.

Lara dijo...

Tanartino, me das alguna pista? Cuál es el blog de tu sosias?

Eres un buen detective, París59; lo tienes en papel o en pantalla?

París59 dijo...

pantalla, con otros muchos más.

Belier Belcán dijo...

Y también los picos con sus precipicios. Y cumplir con todos los rituales. Derogar los horarios, volcar los vinilos del Grammophon, maquillar un par de platos, con sus lenguas.

Practicar el acento del Mato Grosso, defender el asamblearismo cuando toque, leerle a tus viejos las cuarenta.

Atravesar Siberia a flecha lenta, drogarse en las playas de Oaxaca (si hay cojones), convencer a tu amigo de que está salvado.

Palpar la roca como un suelo eterno, sus valles, su blanco y su verde, su oquedad húmeda e ignota. Palpar la arena y sus habitantes, que existen. Mirar a los ojos a un sherpa que cree que existe un hombre de las nieves abominable, y está ahí.

Oír lo que cantan y leen y cantar y leer, leer lo que escriben y escribir, escribir (dibujar) planes de viaje y quitarte de enmedio, ir allí simplemente porque allí existe (y quizá nadie lo sabe), y cocinar a la vuelta mirando la tele y luego comer, y follar y luego hablar sobre ello, después de comer, claro.

Life happens to you while busy making other plans.

Belier Belcán dijo...

A fuer de ser coñazo, la última línea de la entrada anterior (en inglés)debería ir entrecomillada o en cursiva (o similar) y estar atribuida a Lennon (John).

Lara dijo...

Sólo falta la tele.
Siberia y Oaxaca están a la vuelta de la esquina.

París59 dijo...

Que quede claro para el proyecto y el libro por el que queremos empezar(Julio, tú, yo y Vaya Amiga y Una-Amiga-Mía,-Vaya).

Frente a la opinión mecanicista de que "desternillarse" tiene una etimología popular (*destornillarse (por desternillarse). Se piensa en tornillo en lugar de en ternilla.) O bien una Etimología popular por atracción paronímica (el mismo ejemplo).

Lanzo la idea realista, aunque me haya llegado por el conducto paranoico crítico, de que "desternillante" se aplicó, desde Tristam Shandy, al efecto que producen las obras de Sterne.

Lara dijo...

Idea que sirve para reír por dentro en un sábado con mucho trabajo sobre la mesa.
No tengo aún el libro y ya quiero tenerlo, aunque aún no sé si me asustan las muchísimas páginas y los descubrimientos.
Sterne quedará para otra contienda.

París59 (en plan tranqui) dijo...

Absoluta calma y tranquilidad. Parece que varios queremos lectura compartida y apoyada de clásicos: lo podemos hacer, pero dadno bien los pasos preparatorios, para que una vez que empecemos, la máquina no pare.

Veo muchas posibilidades a ese blog en el que semanalmente aportemos las notas de cada uno.

De momento, somo más que suficientes: Le Marquis de Seda ocupando el sillón de Julio, tú (seas quien seas), Vaya Amiga, yo (con problemas de "estar", del "ser" no digamos) y Una-Amiga-Mía,-Vaya. Más los que se apunten.

El señor Marqués irá viendo cómo se hace la cosa cibernética. El método, de cuánto y cómo leeer, y cómo comunicar entre todos. Sugiero que la cantidad a leer-estudiar semanal no sea mucha, no más allá de 80-100 páginas, para que no se nos haga pesado: lo hacemos porque queremos y debe ser divertido, no una obligación plasta que a ver cómo me libro de ella esta semana sin quedar mal.

Y si no funciona o no nos gusta: Gran Vino de Despedida en uno de los mejores salones de Lavapiés (La Mancha) o Malasaña (hay para elegir).

O sea, ante todo mucha calma que ni siquiera hay que capear ningún temporal.

elchicoquequeriaserbreteastonellis dijo...

Me molesta Cortázar cuando enumera. Me molestan las enumeraciones, en general. Me encanta, sin embargo, cuando toca la tierra y no la sobrevuela a base de nombres propios.

Cuando no quiere ser Borges. Por cierto, me encanta también Borges cuando no quiere ser Borges.

Al respecto, me gustaría compartir con vosotros este comentario:
http://bretguille.blogspot.com/2006/10/simpathy-for-cortzar.html

nán dijo...

"elchicoque...", he leído el comentario que propones. Me hubieta gistado releer "Queremos tanto a Glenda" (no lo tengo) y leer por primera vez "Clone", pero no es posible.

No te falta razón, pero creo que quien habla así es el "escritor", más que el lector. A mí las enumeraciones me encantan y me dan mucha información. Y con respecto a lo de "pedantería", uy, es un término que recubre tantas cosas: me encantan los "glosaristas", que podrían ser llamados "pedantes" por otros. Creo que todo depende de la intención, y no estamos ahora por los juicios de intenciones.

Un abrazo