viernes, 15 de diciembre de 2006


Quiero
esta mesa junto al cristal,
un lugar que se parezca a éste,
gente que pulula y a veces
aúlla,
el amor de los mastodontes,
un amigo al otro lado,
la vida de las islas, enfermiza,
poder llorar al borde,
al borde tener que llorar
porque reencuentras
el sonido de lo único que estuvo:
a punto de nacer
cuando naciste,
a punto de vivir
cuando viviste,
a punto de morir
el día que mueras.


(Lanzarote, junio de 2006)

12 comentarios:

Igor dijo...

¡Y nosotros que estuvimos a punto de quererte! Igor, NáN, París (¡glub!, quick, said the bird delete him delete him).

Pero al punto estuvo la luz en el punto inmóvil, que dijo el entonces reaccionario de eliot, qué más nos da, si nos da más, ¿verdad?

Con tanto punto nos haremos un jersey con la belleza de lo que escribes. Que por su puesto nos va a sentar fatal, como los que nos hacía tía Felicidad (Thewhite).

En fin, toda esta mierda, de la que se salva solo la intencionalidad de decir que me han gustado mucho todos los últimos, y para no repetirme te lo digo de vez en cuando todos juntos... sobre todo para tener el placer añadido de ser el primero que abre la puerta y poder firmar como Igor (el ayudante de Victor F.

Igor

Lara dijo...

¡Un beso en la coronilla, Igor!

Pablo dijo...

Lanzarote... ¿tenía algo que ver con la breveboba novela de Houellebecq (burrr, me estremezco al nombrarlo y temo que los moradores de por aquí dejen de mirarme con ojos tiernos)? Por su culpa lo imaginé marciano y abrasador, lleno de turistas ninfómanas, mais tu sais.

Pablo dijo...

Lo digo porque planeo comprobar lo de las turistas.

Lara dijo...

¿Turistas?

En esa isla no hay nada.

Me llevé ese libro a esa isla, y las dos turistas salivosas sólo estaban dentro de mi edición de bolsillo.

Es marciana, pero deliciosa. Yo quería vivir allí desde que me bajé del avión.

nán dijo...

A ese señor que dice Pablo tengo muchas ganas de leerlo, fuera del par de entrevistas en revistas de sala de odontólogo (si hubiera puesto "dentista" habría sido demasiado, tras lo de
entrevistas en revistas) que le he leído. Pero me pasa como con ese vodka que tanto me gusta pero me da vergüenza pedirlo porque no sé cómo pronunciarlo.

Y Canarias, año sí y año no, con las vacaciones retrasadas a noviembre alto, decimos L y yo ¡vamos a que nos dé el sol! Y en la agencia nos dicen que por menos nos podemos ir a unas playas del Caribe con todo pagado. Salimos ilusionados hasta que uno de los dos pregunta: ¿pero tú quieres hacer un vuelo de 10 horas para ir a un hotel de esos? Y nos quedamos tan ricamente en Madrid, tomando el vermú en la Dolores, que es lo que acaba saliendo realmente caro.

Y ahora ya, más livianamente, vaya alguna vez o no a esa isla, todas las islas me atraen, porque imagino que cuando se ha ido el barco que vomita turistas durante 4 horas, queda aire que reverbera con calor.

Y en esas islas que imagino el poema de Lara encaja. Que venga alguien de fuera (porque todavía andamos con el bendito juego del afuera y el adentro, que tanto juego nos da: el yo estuve en la isla yo voy a ir yo no iré nunca; creyéndonos diferenciados de las ninfómanas que me han dicho que van al karaoke y al bingo del hotel); que alguien de afuera venga a decirte vida enfermiza amor de mastodontes, sobre todo poder llorar tener que llorar. Y tanto a punto de.

Si me gustó tanto ayer, ahora que es antes de amanecer, una hora en la que soy proclive a la tristeza, me da un ataque de triste ternura que esa isla de adentro que nos sugiere el texto no vaya a ir nunca a verla. O no exista. ¡Y yo quiero mi mesa junto al cristal, que no le he tenido nunca! Y me dan ganas de bajar a una cabina, llamarte, despertarte, decirte ¡japuta! e irme tan contento a tomar un café poniendo cara de ¿¡pero qué se habrá creído esa mocosa!?

Menos mal que me estimula la posibilidad, siempre existen esa posibilidad y ese estímulo, de que esta noche nos echen a todos a patadas.

Y a ti Pablo, te queda la posibilidad, peor, de que las ninfómanas existan y Lara no las vio, simplemente. Y te ataquen. A partir de cierto punto, dales con la tabla en la cabeza.

Anónimo dijo...

Tomo nota en mi agenda: he visto a María Berasarte alguna vez con Lucas... es impresionante su manera de cantar y de hacer sentir...
Muchísimas gracias por todo ayer, no fue nada freak, fue fantástico, una limpieza de alma que tuvo su importancia en una noche de sábado en la que todo estaba un poco desordenado y terminó por ordenarse... Gracias también por tratarme con tanto cariño, y por esos textos y esas voces...
Y por contribuir con lo que escribes a que las imprentas tradicionales de tipos móviles todavía tengan algún trabajo más que hacer invitaciones de boda...
Que tengas buena mudanza, y nos vemos pronto. Seguro.
El poema está por ahí, en un cuaderno... no sé si saldrá a pasear o no. Eso casi que lo decidirá él mismo...

Lara dijo...

Pues entonces me alegro mucho.

Si te ordenaste reordenaste desordenaste.

Para mí fue freak en el bendito sentido de la palabra (tiene cada vez más sentidos, por cierto).
Desordenadísimos (eso sí que es desorden) en una sala estrechamente acogedora, leyendo desde puntos no estratégicos, desperdigados, unos amigos extraños (algunos se veían la cara por primera vez, después de muchas palabras), poemas, prosas antiguas, sábado noche. Me apunto, por supuesto, a todas las que vengan.

Anónimo dijo...

¡Cuenta con nosotros!

Anónimo, pero no antónimo. (el grupo ese de Igor, Nán, Anónimo...)

Anónimo dijo...

Hola! ¿Qué tal la lectura del otro día en la tetería? Espero que no te hayas olvidado de la idea que te propuse el otro día sobre la revista Almiar. Cada vez estoy más convencido de que sería un gran acierto (por nuestra parte, claro)

Muchos besos,

Guille

Anónimo dijo...

Hola! ¿Qué tal la lectura del otro día en la tetería? Espero que no te hayas olvidado de la idea que te propuse el otro día sobre la revista Almiar. Cada vez estoy más convencido de que sería un gran acierto (por nuestra parte, claro)

Muchos besos,

Guille

Lara dijo...

La lectura muy bien...

Ya te pasarás a otra.

¡Claro que no me he olvidado! Es que esta semana la tengo difícil con trabajo y mudanzas, pero cuando llegue a la estufita de mi madre con sus orujos y tal, te lo preparo.

¡Gracias!