miércoles, 20 de diciembre de 2006


Torbellino
lleno
de curvas
a veces
se estanca
y uno se pregunta
cosas
algunas
cosas determinantes
como
por ejemplo
quién soy
dónde estoy
y todo eso.
Pero
entonces
esa calada del cigarro
sorbo de ron
a ver qué canción
suena ahora
levantarse para
ver
que la vida
no es
más
que un pedacito
de indiscriminación
de tenacidad
disfrazada
la vida no es
más que algo de esto
esto que siento
nuevo y viejo
aquí y ahora
parapetos
del sabor
de la nostalgia olvidada
ya sabéis
perder el tiempo
un rato
intuir
que el cielo va a caerse
machacando nuestros pies
que hay que tener
las dos manos libres
para levantarle la falda
todos quietos ahora
por un segundo
milimétrico
el ruido de tu noche
cada noche
los párpados quemados
ceniza por doquier
y ningún lamento
luchar un poco
por la ausencia
que también hay que luchar
por la ausencia
que de presencias
vamos servidos

inestabilizados
nos aguantamos el alma

5 comentarios:

nán dijo...

A veces, uno, que es cero,
y así, binario, crea el mundo,
uno, o cero, a veces,
cree que te diriges a él
(vivir rodeado de ceniza lo atestigua, ahora que no fumo).
Y ese creer, o crear, lo basa
(basar y besar, son juegos de vocales)
en haber descubierto el juego
de que chapoteas en la charca,
la que habitamos a veces
(sin dar voces
para que lo sepan justamente
los injustos; solamente)
ensi mismados y ciegos
sordos a los pies ajenos.
Pillados in franganti
es decir, en la fragancia,
creemos haber sido descubiertos
y que nos hablas, nos hielas,
precisamente a nosotros
(¡vete al cuerno si es así!)

Pero no lo es y no te tienes
que ir, si no es tu gusto
por el calcio concentrado.
Porque es que a veces,
sin darnos por ello a las voces,
hablas de lo que hacemos
ocultamente hartos de nosotros
sin de nosotros hablar.

Ah, no hablabas de mí,
¡qué alivio!
Cuentas un paisaje que muchos,
a veces, a voces, pisamos.

Fue una aprensión, los ausentes
los presentes, los entes,
nosotros no somos.
Estás perdonada (estás perdida)
en la charca que narras, tan precisa.
Pero por un momento
pensé que hablabas de mí.

No he sido descubierto.
Yo
(multiplicad las dos letras
por millones)
estoy a salvo.

Tú, no sabes nada.
Cuentas tu historia.
A salvo está mi histeria.
Pero por un momento pensé
por lo de la ceniza quizá,
que había sido descubierto
(recubierto de oprobio).


(Por el placer que me das de ser Igor, decirlo y oír cómo relinchan los caballos, algo tenía que decir, en esta noche para mí negra como un cuadrado negro de Malevich, tan azulado, violeta y rosa por dentro).

Pablo dijo...

"Y todo eso", tan ancho, sobre lo que tanto aciertas.
Y luego la sabiduría de dar dos pasos hacia otro lado y resistir el frío de este invierno que no acabará nunca a fuerza de botellas abiertas anteayer.
Justo, L.
Y qué de cosas familiares encuentro en lo que escribes.

Anónimo dijo...

"inestabilizados
nos aguantamos el alma"

¡Bello!

nán dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

¿Se tocan las manos?