domingo, 13 de julio de 2008

Que dice David Jota, en su Frontera:

Toda mudanza abre ventanas a la duda, vértigo en suspenso. Azul infinito al batir falleba, sin ti, este horizonte; sin ti, sin vino derramado. Mirad cómo me empuja el viento del invierno, me borra del verano, me ancla a la frontera. No hay conchas en la playa. Nadie ríe mi nombre.


Yo leo sus palabras a estas horas últimas.
El domingo cae. No sé si era rápido o era pronto y así poco.
Termómetros a cero.
¿Qué son dos días cuando a veces un dolor y temblando a construir y recogiendo los tallos de las flores muertas? En dos días, esta vez, no me dio tiempo a subir a la montaña, y ni siquiera Nin o acaso qué somos ahora, sino vidas tullidas de verano.
Si sólo un poco de sol nos hace falta para huir de la templanza.
Cuando quieres que el tiempo pase y no quieres que el tiempo pase y tanto lo uno como lo otro es un punto agónico de latido.
Habrá una lejanía y yo encontraré de cerca lo que soy.
Vayamos a por otro anochecer, caigámonos del mundo.


11 comentarios:

manolotel dijo...

Que por unas y otras razones (del aviador y mias indistintamente)no tengo aún el libro en mis manos pero que de esta semana no pasa.

Casualidad parece que encuentre en el poema de David un azul que es el titulo de mi último poema en blog y me han llamado la atención esos tiempos de verbos desgarrados,

Sigo leyendo y el tiempo se desconcierta ante mis ojos, mientras el sol arrastra las palabras de Anais hasta sus consecuencias naturales y los relojes blandos nos traen sus inevitables cuarentayocho campanadas...

Que se pare el Mundo que Lara y su mundo se quieren caer.

Cosas del fin de semana, que, por momentos poco, por momentos mucho, dura lo que dura.

Beso y gracias por lo del libro.

Microalgo dijo...

Y aunque viviendo en el agua estoy hecho de tierra. Por lo tanto soy grave. Es decir, la gravedad es mi signo. Si me caigo de la tierra, a la tierra vuelvo a caer. Y entonces veo que mis caídas no son más que saltitos. Patéticos. Se le quitan a uno las ganas de saltar, pero de vez en cuando sientes que te pica por dentro de los huesos largos, y uno ya no tiene más remedio.

En fin.

aroa dijo...

qué gustito leerte seguido e intuirte de lejos

Amarantear dijo...

caigamos, caigamos
y despúes arriba!
dame la mano y a ver el mar...
Pronto te leeré desde mi ciudad de piedra,
bicos, viaxeira
e saúdos para o perfil da foto

síl dijo...

bajémonos, bajémonos!!!

Aurélia dijo...

"Toda mudanza...", Lara, David Jota en Sevilla, sí, toda mudanza es eso que decís vosotros. Y Nin, yo también la dejé hace demasiado tiempo... Y el sol... El gran desaparecido... Te leo cada día más grande. Te leeré con tiempo merecido estando en tu casa. De momento son demasiadas mudanzas. La a tu casa es el viaje de la apertura infinita... Gracias, reina.

Rocío dijo...

Caigámonos...y que la sutilidad de unos brazos nos recoja para elevarnos y volver a caer.
Sin esa subida y bajada no valoraríamos la Belleza.
Besos.

igor dijo...

caigámonos del mundo, antes de que el mundo caiga sobre nosotros... qué bonitos estos versos de la distancia!

Libertad dijo...

Creo que me gusta más el vino desde que tú lo citas a través de otros, o lo predicas desde ti misma.

Un abrazo Lara

carmen moreno dijo...

Psch, pues no tiene que doler, ni nada, caerse del mundo... Pero, si ha menester yo me caigo contigo.

NáN dijo...

Este es de los mejores. Están los buenos y están los mejores. Como este. El forzamiento de la sintaxis es cada vez más significativo.

Lo que me diferencia de mis compañeros comentaristas es que del último verso no me quedo con la segunda parte. Me tiembla más el pecho con la voluntad y pérdida del "vayamos a por otro anochecer" (probablemente las preferencias van de acuerdo con la rapidez o la lentitud con que nos recorre la sangre).

Te felicito.