martes, 9 de septiembre de 2008


Me zumba el oído. Dicen que lo tengo obstruido con tanto recuerdo vano. La noche acaba porque comienza y se escucha el ruido de unos tambores de hojalata desorbitados por el viento. How Low.
Matemos los minutos uno por uno, tú agarra de un extremo y llévate a tu lado la porquería, imagínate que somos las víctimas malolientes de la peor enfermedad venérea del mundo, contraída con los ojos cerrados demolidos y abatidos y como todo es mentira reconozcámoslo: lo pasamos bien. Ah, lo pasamos tan bien. Down The Line.
En el vaso las burbujas nacen, la mosca ha despertado otra vez de su letargo, quizá acaba de nacer, quizá no muera hoy. Hay una mesa de llena de objetos de sutura frente a mí: fluorescentes, rotuladores rojos, un lápiz romo, un mechero. Y la puta mosca. El teléfono no volverá a sonar nunca más a las tres de la mañana, prométemelo, te lo prometo, y si soy yo quien te llamo, no, no serás tú, en el cenote donde nos hemos exiliado no hay teléfonos, ni telegramas, ni webcam, nadie nos ve, nadie te ve, dónde estás, todo es oscuro, no te veo, no me ves, no importa, te prometo que soy yo, no eres tú, la negrura me lo dice, es cierto, no soy yo. Da igual. Killing For Love.
Todos hemos tenido un París de 1928 donde el dinero era algo delicioso y gratuito que nos permitía perder el tiempo exclusiva, feroz e insistentemente, aunque no existiera. Todos tuvimos una calle infinita donde nuestro cuerpo estirado en la acera encendía por completo la luz roja de las farolas. Donde aprender era morir, y equivocarse la reencarnación. Varios amigos que constituían la única honestidad posible y la mano negra de la banca mundial, disponibilidad a cero grados, dedos hirvientes removiendo el alimento, sangre de frontera y hogar. La última mesa del último bar el último mármol donde se calientan nuestras copas a la última hora del único año: última persona en el mundo con la última compañía; y la eternidad, un ultimátum. No me digan que no. Nadie lo niegue. Todos hemos tenido eso, aunque sea por un solo segundo, y de cada uno depende que dure un siglo, una amenaza, diez minutos. Que vuelva trimestralmente. Que el amor, incluso, sea así. O que nunca sea. Unas pupilas dilatadas de embriaguez y afuera, lejos, el crack del 29. In Our Nature.
Posiblemente sea de noche, y al fondo, antes, sonaban tambores de hojalata. He cruzado un puente sobre las vías de un tren, he enjabonado un cuerpo hasta los gritos, he planeado una turbia borrachera. Al parecer, trabajé todo el día y cené frijoles. También recolecté ciruelas subida en un muro. Nos iremos a vivir a una isla después de cabalgar por Centroeuropa, y en la antigua Tierra del Fuego quemaremos nuestros vestidos, los medicamentos de nuestros padres, el hambre que nunca pasamos: el Pacífico Sur criará a nuestros hijos y yo haré fotografías de cada arruga nueva que le salga al firmamento, tus ojos firmemente aposentados en los míos.
No te veo, parece que duermes, no me ves, no importa, ahora no.
La verdad, se está tan bien aquí.

Teardrop.

26 comentarios:

amor es libertad dijo...

en todo desorden hay un descanso

bs

Jesús Beades dijo...

El final me recuerda al de la peli "Pena de muerte", con ese Pacífico, que no tiene memoria, donde acabar los días en un azul compasivo. Saludos.

NáN dijo...

No estoy diciendo que no vaya a volver a leerlo varias veces, como acostumbro. Lo que digo es que no espero a decir algo.

Estoy impresionado. Desde el oído obstruido por tanto recuerdo vano, las imágenes que sobresaltan, de una belleza exquisita y asesina, no paran.

Esas imágenes, mezcladas con frases de la vida diaria que ahí en medio, "trabajé todo el día y cené frijoles", aunque "al parecer" incluye algo siniestro, pulsan y anclan.

Todo en cinco partes diferenciadas, pero que son una unicidad (hasta se repiten los tambores de hojalata para confirmarlo). Una unicidad que nos cuenta de esa mancha negra de la vida. Todo tan fuerte, tan preciso, tan hiriente.

¿Se puede pedir más?

Microalgo dijo...

Pues sí que se ha tenido alguna vez ese segundo, Lara. Ahora hay tres posturas:

a) Ahí estuvo. Ahí se queda. No volverá. No habrá otro igual. Qué pena.

b) Ahí estuvo. Ahí se queda. No volverá. No habrá otro igual. Qué alivio.

c) Ahí estuvo. Ahí se queda. No volverá. No habrá otro igual. ¿Qué hago aquí parado? A por el siguiente, que será mejor.

Okr dijo...

No puedo dejar de pensar en cenotes.

Belcán dijo...

Estoy con Nán. Fuerte, preciso, precioso, hiriente, de un barroco terso, imprevisible, buscón, como la niña de la foto.

Tanta poesía dentro, tanto cine alrededor, tanta historia desmontada, tanto guiño, vida cotidiana, lo quiero todo, océano, mundos, cuarto agradablemente cálido e iluminado, tanta cama compartida con muros o teléfono de por medio.

De una pieza llena de espejos de colores.

No puedo dejar de pensar en cenotes y en tu cara allá al fondo, donde dejaba caer el cubo y esperaba a que se hundiera. No puedo tampoco tomar, junto a ti, la opción c) que Micro propone para la vida.

Lara dijo...

Chicostodos (hoy todos sois chicos):

gracias.
vengo a veros una vez y otra, yo tampoco quiero dejar de pensar en vosotros!!!

Mario dijo...

Te publicaría hasta la lista de la compra...

Lara dijo...

¡Otro chico!

(¡no sabes lo que dices!)

Anónimo dijo...

Tu blog es el croissant exquisito matutino que acompaña mi café, Lara. Es increíble leerte y dejar que tus imágenes tomen mi mente.
Tengo que dar las gracias a quien me recomentó entrar en tu vida literaria...
(¡Que conste que soy chica!)
Aplausos
C.

Manlis dijo...

Y José González flotando en el aire. Yo no recuerdo como ni cuando llegue aquí, pero desde entonces soy una adicta. ¡¡Y soy chica!!

aroa dijo...

es taaaaaaan bello encontrar palabras como cenote entre tus ya bellos textos...

(lagrimilla interna)

laritina mexicanizándose aunque sea del roce...

dentro de nada, habrá que hacer la excursión a

Lara dijo...

soy Lara, pero clase media, portena, colegio nacional, y esas cosas no se arreglan asi nomas. el gusto es todo mio, gracias

Marian dijo...

Estoy, Lara, estoy desde hace días... pero algo escondida.

Aún así no dejo de pasar por aqui casi a diario, a leerte, a curarme un poquito la pena.

Un besote

Virginia Barbancho dijo...

Bi-cha-rra-ca!!!!!

(me quedo incapaz de decir nada)

Amarantear dijo...

outra rapaza!
aquí estou...estiven hibernando...
(bo espertar do letargo coas novas letras túas, non muda/non mudes)

Lara dijo...

Estos comentarios son una delicia!
gente conocida que va y que viene, aplausos e insultos-piropos que me hacen ponerme roja, otra Lara misteriosa (¿porteña?, ¿y qué hay que solucionar de una clase media y un colegio nacional? ¿de dónde sales? ¡bienvenida!), ¿C.?, ¿Manlis? ¡¡Un beso fuerte a todos!!!

Libertad dijo...

Me acabo de enterar de lo del festival acróbatas. Sería maravilloso estar allí y escuharte las palabras, pero no podré a no ser que alguien invente eso de desdoblarse antes de ese día.
Informa al mundo de ese gran encuentro, o lo haré yo.

Un abrazo Lara

Lara dijo...

Gracias, Libertad!
Yo me pongo nerviosa nada más de pensarlo!!! Informaré, no te preocupes, queda un mes y medio!! Pero haré un adelanto informativo, sí, en breve!

elchicoquequeriaserbreteastonellis dijo...

Teodioteodioteodioteodioteodioteodio. Firmado: Salieri :-P

(¿y la versión de "Love will tear us apart"?)

manolotel dijo...

Me he quedaqdo colgado (ya ves que hasta se me ha colado una "q". Ya lo dejo así). ¡Jopelines!
Ahora no sé como salir de tus pensamientos. :-)

Bueno, pero lo disfruto a gusto.

Estoy por pensar que él se despertó al oir en el silencio el corretear de tu imaginación.

Un besote fuerte.

ETDN dijo...

Zumban los oídos al leerte, atrapan tus letras tela de araña te quedas pegada sin escapatoria pero tampoco la buscas, no, sólo escuchas el zumbido y la música y deseas que no acabe nunca y te dejas llevar y viajas a París 1928 y ya el granizo en la ventana (¿se romperán los cristales?) asusta menos y las moscas y los teléfonos que nunca suenan cuando deben y los trenes que cruzan puentes y el Pacífico sur y las arrugas del firmamento (yo tb te odio, sin ser Salieri) y una lágrima en mi párpado, la emoción.

Y sí, la verdad, se está tan bien aquí.

Qué grande, Lara.

bss

Aurélia dijo...

Lara, las lágrimas en los ojos... de tanta emoción. De tanta hermosura y fuerza, otra vez. No sé. No tengo palabras. Siempre acabo diciendo básicamente que lo tuyo es : "hermosura". Hoy, me repito una vez más... "Es hermoso". Cuánto me alivia encontrarte tanto. Tanto. Acá. Allá. Ya voy bajando la lectura, a comerme ávidamente todo lo que me perdí estas últimas semanas. Me encantá éste.

Kika... dijo...

se está tan bien en este blog...

besos, Lara (que ya veo que trabajas hasta muy tarde, lo sé por tu señal de prohibido en el correo electrónico... no me preguntes qué hago yo por ahí a esas horas también...)
K

Aurélia dijo...

Lara, respecto a lo último que publiqué, resulta que hoy es mañana... Estoy tan nerviosa... Tan miedosa frente al exceso del deseo de tanto pasado...! Quisiera tanto charlarlo contigo, guapa del mar...! No sé dónde estarás, si de viaje, a Lisboa con María, o currando demasiado... Un abrazo muy grande.

David J. Calzado dijo...

Caudal de imágenes. Una delicia.