martes, 12 de enero de 2010




Nos han cerrado la entrada a la muralla de esta ciudad católica de piedra.
Entre mis manos llevo un almanaque chino del año dos mil diez. Está cubierto de purpurina y los dibujos son al relieve.
Es bastante disparatado pensar que pudiéramos hacer nuestra vida en habitaciones de hotel.
Pero son ellas la representación de las relaciones: depositar los objetos en el baño, junto a las blancas toallas dobladas, salir al balcón.
Hacer el amor con ánimo de fiera para luego discutir y fumar sobre la cama antes de acabar haciendo de nuevo el amor con un poco más de delicadeza pero sin compasión.
Cuando te marchas, al día siguiente, tras haber recorrido la ciudad sin percatarnos de su aburrimiento, mirar bajo la cama, dentro de la bañera: que ningún rastro nuestro sea definitivo para encontrarnos.

12 comentarios:

Aroa dijo...

ay
al fin
qué gusto

Isabel dijo...

Ya echaba de menos tus hermosas palabras.

Besos de lluvia

David J. Calzado dijo...

Hacer el amor en una habitación de hotel tiene su áquel. Sin embargo me resulta frío, aséptico. Prefiero las estanterías polvorientas con tus libros o los gatos que huyen al encontrar un intruso.

David J. Calzado dijo...

Quise decir aquél (de nuevo reaparece esta vieja discusión), jajaja.

Okr dijo...

Huid como los pajaricos, en desbandada, y no dejéis ni una uña mordisqueá que sirva de pista. Y cerrad las ventanas que entra frío.

Libertad dijo...

Bien!! ultimamente te encuentro en todas partes menos aqui, y es bonito!

No te diculpes conmigo más! Es normal! Poco tiempo, muchos amigos, Sevilla etc... es lógico! Conocí a Miguel que es un encanto y nos lo pasamos muy bien, así que yo super contenta.

Te envio un mail y te cuento.

Un abrazo muy grande para los dos!

:)

Enrique M. dijo...

Los cuerpos, habitualmente, cerrados como murallas catolicas.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Su problema, querido David, no es de acento: está claro que estaba usted pensando en otra cosa cuando escribió su comentario, el contenido del mismo lo delata: gatos, estanterías polvorientas, intrusos...
...Está usted peor de lo que yo pensaba...
...Yo, como Lara, prefiero los hoteles. Qué digo, los moteles. O mejor aún, esos sitios que no se sabe si son (h)oteles o (m)oteles, porque la primera letra (tan importante para definir el estado de las sábanas y los ruidos que vamos a encontrar, los parásitos, las manchitas y lo que nos está permitido hacer con el otro cuerpo, o si en la pared habrá un crucifijo o estará estampada) está borrada en el neón...
...Un abrazo regocijado, Larita...

NáN dijo...

Guapo guapo guapo.
Tenemos abiertas las ciudades católicas de cartón piedra (todas las que no paga Patrimonio Nacional), pero no creo que nos interesen.

¿Hay que llegar a la cuarta vez para encontrar la compasión? La compasión es un sentido formidable.

Vamos, que me ha parecido un escrito guapo guapo guapo.

Yemo dijo...

Oh!

Media Verónica dijo...

Hoy me acordé de ti
Y vine a verte
Y te vi

Pulgarcito soñador dijo...

Fumar después de hacer el amor...