viernes, 23 de diciembre de 2011

Cinco




Ayer no me tocó la lotería. Yo no sirvo para oír cómo unos niños cantan cifras, no sirvo si tengo un décimo en la cartera. Me puede la parálisis de soñar lo imposible. Money, purga, contradicción. Un asco ansioso como otro cualquiera. Y encima, luego, me pongo triste. Una imbécil.
Vayamos, mientras, a lo diario. Volver a conducir sola por estas carreteras con fondo de montañas limpias es un hallazgo, es recuperar parte de mi vida. Money, purga, contradicción: compro algunos quesos exquisitos, compro varios vinos sin pensar en el tope de cinco euros, encargo tierna carne de cordero lechal.
Envuelvo regalos en la mesa grande; escribo encima el nombre correspondiente. Para ella no hay ninguno. No necesita más ficción que la cercanía, que los besos, que jugar a desaparecer/aparecer.

En estos días he visto varias películas más de las que no tengo apenas nada que decir. Sylvia (no encontré a la Plath, no la vi realmente: ¿qué cuenta, aparte de la histeria de una infidelidad?, ínfimo de literatura, pero bah), Pa negre (silencio absoluto), Winter’s Bone (white trash total, ok, pero algo me dejó sin nada), Contracorriente (bueno, lloré otra vez, estoy tan facilona)… Veo películas porque llevaba mucho tiempo sin ver películas y porque no leo libros. O lo poco que leo puede considerarse no leer (aunque siempre cae algo en las salas de espera, en el autobús, cerca de la taza del váter). Desde hace meses me acompaña un mostrenco de 800 páginas, una biografía: Véra. Señora de Nabokov, de Stacy Schiff. Me la había recomendado Felipe B. R., y mi amiga María, que sabía que la andaba buscando, me la regaló el día que nació Vera. No entendí dos cosas al principio: el rosa chillón de la contracubierta (la cubierta, sin embargo, tiene una hermosa foto de ambos) y el título (¿señora de?). Ahora la segunda cosa ya la entiendo. Tras traspasar con empeño y dificultad el tramo de las primeras cien páginas, donde me lamentaba una y otra vez de la redacción (no, no es mala, pero a veces lleva una innecesaria complejidad alienante), de la traducción (Martínez-Lage siempre tuvo sus buenos días y sus días malos) y de la, para mi gusto, nefasta ordenación de la información (que en vez de desgranarse se volvía elíptica), empecé a cogerle gusto, por fin, a la biografía. Pero me interesa, en realidad, porque más que una biografía de Véra me parece una biografía de Vladimir. Y no, aún no los veo tan uno como afirma una y otra vez la biógrafa, o como ellos afirmaron: V. N., para mí, sigue siendo Vladimir Nabokov, Sirin. Así que estoy leyéndome una biografía indirecta de Nabokov a través de la poca información que existe de su hierática y perseverante señora. En otro momento traeré algunos subrayados, a la manera del Semivago Procesional, porque tiene joyas (joyas que llegan de la boca o la mano de ambos cónyuges).

Y nada más. Eso era lo que me apetecía contar. Que hace un gigante sol digno de diciembre. Típico día para viajar a algún sitio y en el trayecto escribir un poema a lápiz, con pésima letra, y pensar, para colmo, que es bueno. 

7 comentarios:

Isabel dijo...

Me encanta tu forma de contar porque das pie a que saboreemos contigo esos momentos.

Besos y besos y más...

Okr dijo...

Pues aquí ya es de noche. Qué curioso.

Okr dijo...

Pues aquí ya es de noche. Qué curioso, ¿no?

Almería, que va a su bola.

trovador errante dijo...

Hola Larita!

Me guardé este ratito de retiro para leerte del tirón. No se porqué, pero me gusta saber de tí, ver lo que haces y como lo cuentas...

Me gusta hasta en estos días en los que no tengo muchas ganas de saber de nadie...atrincherado en la osera...

Un beso para los tres,
Kike

Miguel dijo...

Vengan el cine (no has hablado de "Midnight in Paris"), los libros a la orilla de la ducha, los regalos envueltos, los envoltorios sin regalo, el sol de invierno, las montañas limpias, la ciudad ajetreada. Habremos de irnos ya de gozadera, todos. Kiss.

Aroa dijo...

Lar: felices días te deseo en general, me encanta esta semana entre atracón y festín. Todo se queda detenido, va como a cámara lenta antes del precipicio. Ve muchas películas y diiii algo de Pá Negre...
Besos

NáN dijo...

Me acabo de dar cuenta de que lo de "semivago" podría venir de que "trabajo" mucho los 6 primeros meses del año y cero patatero los seis siguientes. Aunque la verdad es que me había comprometido conmigo mismo a escribir solo de lo leído dos veces; y los últimos meses han sido una orgía sin opción a relectura.

Da gusto leerte, porque es una forma de sentirte. Kafka era infeliz porque no conseguía (según él) escribir una frase en la que se sintiera completamente dentro.

He visto varias pelis (he vuelto a frecuentar el cine), pero ninguna de las que has dicho.

Espero que la navidad pase pronto. Solo me compensa que Luis esté aquí, aunque discutimos demasiado; o quizá por ello.

Besos mil a los tres.