viernes, 13 de abril de 2012

Por qué adoro a Marta Rebón. Conviviendo con Borís Pasternak, Parte I

De repente todo cambió, el tono, el aire, no se sabe en qué pensar ni a quién escuchar. Como si durante toda la vida te hubieran llevado de la mano, como a una niña, y de improviso te soltaran: va, aprende a andar sola. Y no tienes a nadie a tu alrededor, ni a los amigos íntimos ni a las autoridades. Y entonces se desea confiar en lo esencial, en la fuerza de la vida, o en la belleza, o en la verdad, para que ellas, y no las instituciones de los hombres ahora derribadas, te dirijan, del todo y sin pesar, de modo más completo que en tiempos de paz, en esa vida a la que nos habíamos acostumbrado y ya no existe. Pero en su caso —Lara cayó en la cuenta a tiempo— ese objetivo y esa certeza sería Kátienka. 

[...]

Lo nuevo era la enfermera Antípova, que la guerra había arrojado quién sabe adónde, con una vida completamente desconocida para él, que nada reprochaba a nadie y cuya taciturnidad era casi una queja, enigmáticamente lacónica y tan intensa en su silencio. Lo nuevo era el honesto y sobrehumano esfuerzo de Yuri Andréyevich de no amarla, así como durante toda la vida se había esforzado en acercarse con amor a todos los hombres, y no solo a la familia y los allegados. 

Borís Pasternak, El doctor Zhivago, traducción de Marta Rebón, Galaxia Gutenberg, 2010.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Y Lara cayó a cuenta a tiempo...

Besos! Sonsoles

Isabel dijo...

Un texto bellísimo. Describe tan bien ese cambio que todos experimentamos por distintas causas que se encoge una por dentro.

Habrá que leer la novela, seguro es aún más bella que la película.

Me gusta mucho lo que decía Borís Pasternak sobre la escritura: si releyendo lo que uno ha escrito hay algo que no parece de uno, “Eso es lo que hay que dejar: lo demás lo puedo hacer en cualquier momento”.

El Rucio dijo...

Qué equilibrista la Rebón, escritora de otros. Borís, en otra vida, debería traducirla a ella al ruso. Dan ganas de meterse con todos los clásicos...

Aroa dijo...

Yo leí 'El doctor Zhivago' hace un año y pico, en un viaje por Bélgica mientras nevaba (una parte, claro, porque es largo como Rusia). Luego vi el Yuri de Sharif. Y me quedé colgada en la canción de Lara. Mejor el libro que la película. Aunque hubo páginas por las que pasé deprisa.
Besos, Larissa.