lunes, 25 de febrero de 2013

Ni una sola sombra, ni un solo rasguño


Durante un rato la vida debería ser así. Un dormir con la mano abierta, sin apretar los dientes (al diablo con las férulas de descarga). Un dormir con tu mano abierta. Con tus dientes nuevos y afilados descansando. Más afilados tus dientes que la vida. Pero es imposible, imposible, imposible. A punto de perder la consciencia me pregunto: ¿dónde aprendimos a sustituir respiración por supervivencia? Intentaré cerrar los ojos, sumirme en tu ininteligible parloteo. Nada más me importa (reconciliación con la mentira). Que alguien me avise cuando acabe el simulacro. 

6 comentarios:

Gemma dijo...

Un 'bocao' le daba yo incluso dormida... Besos

Daniel Pelegrín dijo...

Lástima que no escribas más aquí, una vez más lo que escribes "me toca", como dicen los franceses (decir "me emociona" me parece impreciso y sobreactuado). Lo asumo. Un abrazo.

Aroa dijo...

esa manita está resultando ser muy inspiradora

Aurélia Jarry dijo...

Aprender a bailar es aprender a respirar. Hace poco leí eso. Por eso lo iba haciendo.
No te invité?!

Isabel dijo...

Tu pregunta me golpea en la mañana, eso sí, después de dar un beso imaginario a esa manita que muestra la felicidad.
La vida empuja siempre, Lara, a pesar de los golpes y siempre hay momentos felices como esta contemplación.
Besitos y un gran abrazo.

Portorosa dijo...

:)

Qué bien te sentó todo esto, al final, ¿verdad?

Un beso.