lunes, 21 de octubre de 2013

Posibilidad de futuro

Vigilo la noche como si la noche tuviera algo que decirme. Y nada. Solamente llora a veces la noche, con raja de pesadilla y grito. Yo estoy de pie y le hago una caricia. Contractura. Miro estas flores que acabo de encontrar, son un recuerdo. El tedio del cansancio físico se convierte en violencia. Quiero hacer un hueco en la tierra con las manos, arañar o cavar, concentrarme. El aire poco a poco es cada vez más frío, se hace tarde. Si el año que viene hay verano, no dejaré que nadie me vea las piernas. Tras una roca húmeda nos vamos a esconder. Tras una roca húmeda, palabrita de liquen y de vertedero. 



8 comentarios:

Aroa dijo...

No me entero de lo que pasa de día, pero sí vigilo durante la noche. Aquí, compañera, también estoy hundiendo las manos en la tierra. A ver si crece algo. Algo para siempre. Inventar excusas es muy cansado.

NáN dijo...

Pues yo, de día, procuro enterarme de todo lo que va haciendo la noche de la sociedad y la de mi cuerpo, entrado ya en números rojos.

Vigilo y cuento las pérdidas.

ETDN dijo...


A la noche hay que saber escucharla. Y dejarse mecer por ella. Es un proceso lento, desesperante a veces. Cuando no oyes nada. Cuando no llega el día, o el día se torna oscuro como la noche. No hay que fiarse de la noche, pero tampoco desconfiar. Mantener el respeto.

A veces sorprende con susurros, en la distancia corta.

Y al final se acostumbra una.

Besos nocturnos, claro.

Isabel dijo...

Hay un camino entre esconderse y mostrarse que has recorrido. Lo pienso y ¡cuántas cosas que pasar al papel!

Hasta en esos pensamientos tuyos hay poesía. Y qué cierto debe ser.

Sin embargo, no sabes la alegría que siento cuando al mirar el escaparate de la librería, que me coge de camino hacia el yoga, te veo.

Abrazos múltiples.

n. dijo...

Tampoco yo enseñaré mis piernas (si esta vez, como cada año, no me vence el calor). Yo, desde la enfermedad, últimamente me he acostumbrado a escuchar los días, mucho más ruidosos que las noches.

Amando García Nuño dijo...

Tu poesía, cepillo de carpintero, extrayendo virutas en forma de imágenes a esas palabras que -como tu noche-rara vez tienen algo que decirnos.
Abrazos, siempre

Santiago Aguaded Landero dijo...

Hola lara: soy santiago aguaded de huelva me gustaria contactar contigo por favor mi correo es sallandero@gmail.com

Anónimo dijo...

Me siento reflejada en tu poesía...A veces escribí parecido.Precioso.