jueves, 27 de noviembre de 2008


A Pablo

Extracto de "Del orden de las cosas", del libro Luz de día, 1963, de Blanca Varela:

Y ya con esto hemos avanzado algo. Hemos aprendido a perder conservando una postura sólida y creemos en la eficacia de una desesperación permanente.
Recomencemos: estamos acostados bocarriba (en realidad la posición perfecta para crear es la de un ahogado semienterrado en la arena). Llamemos cielo a la nada, esa nada que ya hemos conseguido situar. Pongamos allí la primera mancha. Contemplémosla fijamente. Un pestañeo puede ser fatal. Éste es un acto intencional y directo, no cabe la duda. Si logramos hacer girar la mancha convirtiéndola en un punto móvil el contacto estará hecho. Repetimos: desesperación, asunción del fracaso y fe. Este último elemento es nuevo y definitivo.
Llaman a la puerta. No importa. No perdamos las esperanzas. Es cierto que se borró el primer grumo, se apagó la luz de arriba. Pero se debe contestar, desesperadamente, conservando la posición correcta (bocarriba, etc.) y llenos de fe: ¿quién es?
Con seguridad el intruso se habrá marchado sin esperar nuestra voz. Así es siempre. No nos queda sino volver a empezar en el orden señalado.

10 comentarios:

Trovador errante dijo...

A veces una derrota,con el paso de los años, se convierte en una victoria, y viveversa.

Y a veces, hasta el cielo te puede dar una respuesta. La coyuntura acostumbra a no darla cuando la pedimos, y verla sin pedirlo.

Un beso

Pablo Gutiérrez dijo...

¿Fe? ¿No habría que perderla definitivamente, hacer un buen esfuerzo por expulsar lejos esa abstracción? ¿No era preciso acabar con cualquier concepto grueso, cualquier idea moral de ninguna clase, y asentar los pies en el saludable escepticismo?
Y después recorrer sin más estrellitas (ni deseo de estrellitas) la experiencia sensible.
Cosa que haces tú cuando escribes.
Cosa que a mí me cuesta porque, no sé, porque quizá yo circulo con toda esa carga de deberíaser, todavía.

Lara dijo...

Cuando anoche hundida en mi sofá leí ese fragmento, la palabra fe me hizo reír. Si uno lee el trozo entero, y si uno antes ha leído más cosas/cosos de la tipa, rápido se da cuenta de que fe es una estafa, un sarcasmo y una ironía, o así lo tomé yo, porque cada cacho de letra está para tomarlo como uno quiera. Ella dice fe y se descojona, yo creo. Yo leí fe y pensé qué morro tienes, Blanquita. Y luego ya ves, alguien llama a la puerta y todo se va al carajo, y ahí estamos los dos, tú y yo, que se nos llenan las cabezas de todas las cosas que no son lo que deberíannoser, y yo aquí cambio el significado de fe por el de nada. Tengamos la nada, y enterrémonos en la arena, como medio ahogados, cabeza arriba.

Hache dijo...

Hola Lara, mi pequeño lugar tiene sólo dos semanas de existencia. Me alegra mucho que lo hayas descubierto, espero verte por allí.

Besos.

H.

kika... dijo...

llamamos cielo a la nada

(me llevo esta frase al examen para escribirla en la parte de arriba del papel, al lado del membrete ministerial)

me ha encantado. vaya día que llevo hoy: cada página, una sorpresa...


(gracias)
(y besos)
K

aroa dijo...

vaya foto Lara...


yo carezco de concentración para imaginar la nada en mi techo, además que están altos... siempre una mosca me distrae

la varela y tú en el sofá, vaya dos

besoooo

Virginia Barbancho dijo...

Y desde cuando la fe no es una estafa? Yo pensaba que, simplemente, todos seguíamos esta gran broma...

Mejor seguirla, que si no, habría que empezar a llamar las cosas por su nombre...

Y qué coñazo!

(un beso muyk preciso)

Aurélia dijo...

Y esa luz de té? Cuánta poesía...
Blanca Varela la misteriosa... Qué misterio este texto.
Impresiones. Oscilación entre la nada y la esperanza. Inventar la fe en el cielo. Y para mirar al cielo, estar tumbado. Tumbémonos!
Un abrazo reina.

Miguel Marqués dijo...

La nada y el puntito... Yo escribí una vez algo que hablaba de las palabras como piezas del tetris cayendo a toda velocidad sin saber muy bien por dónde, inabrochables. Luego te dan en la cabeza, se rompen en mil pedazos dejando una nube que huele a algo familiar, puf. Si encima te llama alguien en el proceso, imposible, jeje.

DIANA-CHAN dijo...

Sólo tengo algo que decir, pero lo dijo Murakami hace ya un tiempo en Tokio Blues.

"El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso."