viernes, 17 de abril de 2009

Battle of the North Atlantic

Altas horas de la madrugada.

Leo la palabra comodoro.

Y pienso.


Andaremos el camino de la mano.

Como si nunca nuestros pies se hubieran alineado juntos frente a un cristal.

Un árbol blindado.

O la pesada vía de un tren de cercanías.


El extranjero es nuestra propia casa cuando no estás.







8 comentarios:

kika... dijo...

me pasa mucho

el extranjero como mi propia casa

cualquier sitio como mi propia casa

(supongo que las casas las hacen las personas)

besos
K

Miguel Ángel Maya dijo...

...Es bonito sentir las piernas alineadas, ocuparse del mar, descerrajar un tiro rabioso a las vías de los trenes de cercanías y no entregarse en brazos de la lluvia o la ciudad, que a veces son lo mismo, como a veces es lo mismo un abrigo rojo destacando entre el gris de la calle o un saxofonista mojándose bajo el sombrero y a punto de recoger sus bártulos y marcharse...

Okr dijo...

El extranjero siempre será aquel lugar al que nunca he ido. Si voy, dejará de ser extranjero.

"El extranjero es nuestra propia casa cuando no estás". No lo entiendo. Un día de estos me lo explicas, si eso, y unas cañas.

Lara dijo...

Mejor nos limitamos a las cañas!

Muaks

Click dijo...

Hermosa! estoy probando con esto. Sabés que te admiro un montón, te invito a que me leas un cachín, y que me digas que lo deje para los que saben jejeje
besotes

NáN dijo...

hermoso gemido.

De Capa - Para Pinky dijo...

Langostas a la salsa de comodoro y vino de Argel.

Es una promesa de menú hecha de noche y, por tanto, mucho más importante que otras.

Recuerda de todos modos que el extranjero suele ser divertido, a pesar.

Un beso en paracaídas

Aurélia dijo...

Es, brutal. Hermosísimo. "El camino de las manos". "Extrangero". Me lo tengo que leer y leer más! Magistral.