lunes, 27 de abril de 2009

A propósito de Mark Strand

Te acercas para besarme y chocas con el borde de un libro de Mark Strand, de buena traducción, creo, que separa nuestros cuerpos.
Sé que era un beso casto, así que dejo que hagamos el esfuerzo de sentir que algo entorpece nuestra cercanía.
Ese algo, hoy, es un libro, con su apariencia física de libro. Es muy hermoso. Un pequeño dibujo a carbón, apenas trazado, ilustra su cubierta.
Te alejas de la habitación y el libro se queda en la cama conmigo. No es extraño. El libro es silencioso, es pacífico, es duro como esta madrugada.
A veces querría de verdad inventar un propio horario, donde la noche larga no tuviera la máscara de la culpabilidad. Así, ahora no serían las 4:28 de la madrugada, sino una tarde callada y recién oscurecida, y tú no tendrías tanto trabajo, y mi cuerpo tampoco llevaría [tantas] horas encima, ni treinta años.
Pero el libro de Mark Strand tendría que estar leído como hoy lo está: a las 4:30 de la madrugada se acaba marzo y un libro se interpone entre tus besos, que no son castos, y mi boca seca.

16 comentarios:

reinadesava dijo...

precioso extracto de una realidad casi teatral...
lo veo.

kika... dijo...

que me besen así.

(besos para ti)
K

Marian dijo...

Si, yo también lo veo...

y el libro, las sábanas o la noche que dura toda la noche.


(besos)

NáN dijo...

Una joya incrustada en la anterior. Cuando "andar por casa" recupera la emoción.

Jirón dijo...

Cuando un libro se interpone en un beso es que ha llegado la hora de tomarse la literatura menos en serio. :P

Miguel Ángel Maya dijo...

...Te cuento otra cara de la misma moneda: hace años (como sabes de sobra porque nos echamos de menos como nunca nos habíamos echado de más) vivía en Nápoles y había decidido que después de dos años dedicado a la tesis y a las pajas filosóficas y a las otras, me lo iba a leer todo...
...Todos los viernes subía de dos en dos las escaleras del Cervantes y subía a la biblioteca (porque las estanterías estaban en alto, no sé por qué, y se veía desde allí la sala de lectura, quiero decir los escotes de las estudiantes de español que leían el suplemento de El País o consultaban sus dudas gramaticales, con su escote) y sacaba dos o tres libros y me los llevaba a casa y me los devoraba bebiendo vino o café, o incluso en el internet-point donde trabajaba...
...Un día tuve la fortuna de sacar "Los detectives salvajes", su historia, de pronto, provocó cambios en mi vida, relacionados sobre todo con los horarios y el alcohol: me quedaba leyendo hasta las tantas y apenas me levantaba abría el libro, y me ponía a leer...
...Un día, el personajillo italiano de rizos, se acercó para besarme y se interpuso entre nosotros el voluminoso volumen de Bolaño, yo, sin darme cuenta, seguí asomado al libro. El personajillo, claro, se enfadó. "joder, con el puto libro del puto Bolaño. Seguro que te pongo el coño en la cara y tampoco me haces caso", con su acento de personajillo italiano...
...Años después, ya en Madrid, le pasó a ella. Yo la llame, y le dije "Estoy en el Palentino, ¿bajas?" y ella dijo "Sí". Una hora después volví a llamarla. "Pero ¿bajas o no bajas?", "Es que estoy intrigada con Luz Divina. Tráeme un gin-tonic en vaso de plástico"...
...No sé cuál es la cara y cuál es la cruz, pero sí que forman parte de la misma moneda...
...Besos, amor...

Microalgo dijo...

Alguna ventaja tenía que tener yo. "Viaje al Este", me estoy empezando.

Microalgo dijo...

Perdón, al Oeste.

La orientación no es lo mío.

trovador errante dijo...

Lara, que bien combinan hombres o mujeres con cama y libros. Son tres cosas vitales, juntas, orgasmo puro...solo falta un vino y comida grasienta.

Me encantó el comentario del bueno de M.A.

Un abrazo preciosa

Lara dijo...

Hola a todos!

Muchísimas gracias por vuestras palabras!!

Y el comentario de Migue, delirante como todo él, genial. Imagino perfectamente a esa rizosilla italiana gruñendo.

Os mando un abrazo a todos (y a ti, Trovador, decirte que la combinación es perfecta, pero la comida la prefiero menos grasienta!).

Más besos.

Enrique dijo...

Queda saber si la traduccion de los actos vitales merece la pena.

Yo defiendo el partido politico de los gruñidos.

manolotel dijo...

A esa hora no habría que irse nunca de una cama ni de un beso.
Escribes con la delicadeza de un suspiro, querida amiga, que corta la piel de la palabra.

Leyéndote (a cualquier hora) dan ganas de intentarlo aun sabiendo lo imposible de la aventura de alcanzar esa simplicidad, esa belleza.

Un beso. Dos.

Aurélia dijo...

Beso de libro, libro de beso. Qué bonito. Y qué cruel. Qué cruel de cierta verdad. Cierto cotidiano.
Yo quisiera que nunca más un libro se interponga entre un beso, ni casto, ni no casto.
Y lo del tiempo -horario. Qué bien lo decís. La culpabilidad de la madrugada...
Hermoso. Como siempre.
Un abrazo, hermosa.

Aurélia dijo...

Fui dejando miguitas... Que hacía tiempo... Un abrazo hipotéticamente mejicano...?

u minúscula dijo...

ánimo con todo guapa! tengo ganas de verte de nuevo. con elvira mubien. oye, has leido el de strand de hopper? mua

o sobre hopper mas bien
besos para miguel

tt dijo...

Tal vez ese libro cuente algún día la historia de tu vida... déjame ser el hombre al otro lado de la calle