martes, 2 de febrero de 2010


Tuve el presentimiento de que en este mundo se da un deseo de tal especie que es como un punzante dolor.

Yukio Mishima, Confesiones de una máscara

6 comentarios:

Gemma dijo...

Si la vida cumplida comporta inevitablemente dosis importantes de dolor, la no cumplida debe de ser, sencillamente, un espanto.
Besos

Aroa dijo...

qué inspiradas puestas de sol
qué bien capturas con tus "clicks"
instantes paisaje
e
instantes palabra

NáN dijo...

Ah, Mishima; me gustaba porque estaba como una regadera. Siempre empujado por ese deseo desbocado, unido a la disciplina más férrea (nipona) que podía pensarse. Me parecía estar leyendo a un extraterrestre. También tenía la sensación, que por supuesto no tengo modo de comprobar, de que las traduciones no le hacían toda la justicia debida. De que sus textos deberían ser más secos y cortantes.

Lara dijo...

Ignoro por completo, igual que tú, cómo está de bien la traducción de este libro, que es de A. Bosch. Por ahora está bien escrito. Es cierto que debía de ser tajante, pero también hay un tono tumultoso en el que no me sobran ciertos adornos. Un loco atormentado, sí, por ahora delicioso. Y duro para los 23 años que tenía cuando escribió este libro.

Un beso!!!

NáN dijo...

Tuve un perro, durante 4 años. Lo llamé Shima para que fuera Mi-Shima.

Lara dijo...

jajajaja

creo que me lo habías contado, es genial