martes, 16 de noviembre de 2010

Tiempo atrás, después del tiempo de silencio

Último día de agosto de 2010, Las Negras

Con las uñas lacadas de rojo, con las piernas cruzadas en el suelo de terrazo, froto la ropa en un barreño. El agua se ensucia y la espuma del detergente Ariel para lavar a mano va desapareciendo, denso, líquido, gris, blanquecino…

Es el último día de agosto y es martes. Tercer día desde el sábado. El sábado es el primer día o el último.

El sábado es el día nunca o el día siempre. El sábado es el día desembarco de Normandía o el día Chernóbil o el día Nagasaki o, cómo no, el día juicio de Núremberg. El sábado es el día que asesinaron al príncipe austriaco o el día que EEUU bombardeó Irak por primera vez.

La gente está abandonando el verano. Hay viento de levante: palmeras enmarañadas y el mar un poquito caótico.

Esta mañana madrugamos mucho y fuimos a la cala del Carnaje. Es una playa del futuro. Fuimos los primeros en llegar y el ruido admonitorio del mar arrastrando las piedras fue solo para nosotros. Pero: viento, avispas, la soledad del adelantado. Trepamos a las dunas de cantos rodados y recogimos la basura que habían dejado allí los hombres del pasado: un bidón gigante azul, una garrafa blanca, latas de fanta de limón y papel de aluminio. Con nuestra estúpida inocencia generacional, deshicimos el camino hasta el contenedor, varios kilómetros atrás. Tuve que pararme a beber agua. Ya en el coche, ni siquiera eran las 11 de la mañana.

No fumar es tan difícil como suponía. Por las mañanas todo es un tobogán de actividad para ir adelantando horas. Pero el pensamiento, la inquietud de que te falta algo, algo pequeño que te pertenece y que aunque nunca es totalmente satisfactorio te ata al mundo y te conquista. La tarde tiene la tristeza del castigado. Tras el sexo temprano de la siesta, la saliva en la boca contiene el sabor a saliva ajena y a flujo y a residuo de pliegue e inevitablemente el orgasmo ayuda a salir de la depresión. Revolución: fumemos. En menos de diez segundos el cigarro está liado y entre mis dedos y el humo me envuelve y el espejismo de que todo sigue igual, de que nada de Nagasaki ni de desembarco de Normandía ni de Núremberg ni mucho menos Bush se atrevió a bombardear no sé qué ni Obama a retirar ninguna tropa de no sé dónde. La felicidad, en cualquier caso, dura poco.

Todo ha cambiado. Todavía no sé qué es lo que ha cambiado pero ahora los días pasan con otra lentitud. Es difícil matar los periodos solares. Hoy nos hemos escapado pronto de casa y estamos escondidos en el salón solitario de un hotel, resguardados del viento y de la vida. A la tarde no hay quien la mate ahora que la gente abandona el verano y que yo no puedo fumar y que no sé cómo sentirme. Si alguna vez tengo entre las manos una importante suma de dinero, espero reaccionar con más madurez, o al menos que la parálisis no dure tanto.

Aunque tres días no son tanto.

Encontraré el sentimiento o el equilibrio, lejos, de vuelta a casa. Quizá me dé cuenta allí de que la última semana en el Cabo de Gata del verano de 2010 fue un temblor natural, un desasosiego natural, un desierto, una contradicción, la precipitación de un deseo.

La última vez que estuvimos solos.

19 comentarios:

Virginia Barbancho dijo...

Pequeña Hiroshima...

Aroa dijo...

que disfrutes de esa lentitud, lar

que te la bebas y te siente muy bien

Okr dijo...

Besos y bienvenida de nuevo a tu blog!

Miguel Ángel Maya dijo...

...No vuelvas a abandonarnos, canalla...
;-)

Elena Lechuga dijo...

Tres días son...
dema-sí-ado

kika... dijo...

tintineas un poquito, me parece.

dentro de nada voy para allá, te traigo arena si quieres.

(me ha emocionado el texto)

besos
K

Libertad dijo...

La primera imagen es muy bella.
Querida Lara el viernes mi tren (el de renfe) parará en Atocha. No hace falta que te diga más.

Isabel dijo...

A veces hay que esperar para detectar los cambios, cómo si no poder incluso nombrar tantos acontecimientos casi a la par.

A mi me gusta el tiempo que pasa denso cuando te leo, es como que me cuentas más cosas que nadie con una cadencia que me maravilla.

Abrazo fuerte.

Sonsoles dijo...

TODO es extraño en Las Negras...

trovador errante dijo...

"Pero el pensamiento, la inquietud de que te falta algo, algo pequeño que te pertenece y que aunque nunca es totalmente satisfactorio te ata al mundo y te conquista."

Ese párrafo es certero, jamás lo había leído esa sensación así de bien.

Y tu ritmo, ese ritmo tan tuyo, que te hace leer poco a poco, para situarse, y para que no se acabe...como fumar después de tiempo...guarda tu amor humano también genera adicción.

Volver a leerte aquí, y tu comentario, es como volver a ver a una amiga.

Besos Lara,
Kike

(¿Qué crees que hice?)

David dijo...

La última vez. Te quiero.

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante el articulo, saludos desde Chile!
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NáN dijo...

Da gusto venir de vez en cuando a leerte.

Has encontrado el pliegue del cambio. Lo husmeas. Lo haces físico.

Perfecto.

Seguiré viniendo a arroparme.

Caridemo dijo...

Esto sí es otro desembarco, otra sirena, otro aire radiante. Algo pequeño que te pertenece, que te falta y que te hace bien, de nuevo conocido. Me asomo a ese salón blanco, ventoso y asomado a la playa (como el dormitorio neoclásico de 2001, con vistas a algo que parece futuro), y allí te veo sentada en la arena, medio escribiendo en la arena, medio en un cuaderno, y mirándote entre las piernas.

Bienvenida a las olas, otra vez.

Aurélia Jarry dijo...

Es hermoso, Lara... Tan emocionante, tan sótil, tan atento... tan vital! Tan mesurándolo todo.
Eso dice que saldrá bien todo!
Un abrazo gigante

Miguel Ángel Maya dijo...

;-)

Gemma dijo...

Nán lo ha dicho con esa precisión que tanto le envidio: has escrito el relato de un cambio inminente, que por lo demás no tiene por qué ser necesariamente algo dramático. Ya se verá en qué queda todo.
Besos para ti

acróbatas dijo...

Siendo egoísta, me gusta saber que puedo ponerme al día de tu blog, que no me he "perdido tanto" después de mi tiempo de ausencia.

Si supiéramos de este frío no nos dejaríamos abandonar el verano.

Luego están tus textos. Abrigo.

Besos,

Vanessa

Céfiro dijo...

El tiempo como telón de fondo me encanta. Me gusta leerte.