jueves, 16 de diciembre de 2010

The General Song of Humanity

Estábamos algunos en un bar de la calle Espíritu Santo, en una especie de encuentro improvisado. Alguien estaba un poco borracho y otro alguien (yo) tenía ganas de estarlo. Casi todos fumaban constantemente y un par de ellos (nosotros) nos moríamos por encender un cigarro. Pero lo demás era perfecto, breve, efímero y espontáneo, con esa sensación de no saber de qué hablar, porque hace tiempo que, y porque pronto ya, y porque da lo mismo.
Roberto sacó algo de su bolsa, era un regalo para mí que había traído de Granada. Dos libros: una delicatessen, Apuntes sobre el arte de escribir novelas, de Juan Valera, publicado en 1934. Aún tiene los pliegos sin cortar. Y otro, la revista Litoral, concretamente el número de "Poesía norteamericana contemporánea", publicado en 1992. Qué revista fantástica. Pinturas de Andrew Wyeth, Tom Wesselman, Warhol, Jasper Johnes, Pollock, Gorky, Estes... Y una selección de textos de veinte poetas (Cummings, Lowell, Ferlinghetti, Sexton, Ginsberg, Wilbur, Plath... y más) traducidos por Ana Jordá y Charles Matz.
No es este un tiempo mío de leer mucho. Pero agarrar estos libros por el lomo, abrirlos, saltar de un sitio a otro, me recuerda que el tiempo llegará (siempre yéndose, ¡siempre!, hasta que aprenda a encarcelarlo).
Hoy subo (no sé por qué) la imagen de una mantis que vivía en mi antiguo jardín. En el parterre del porche. ¡La vi crecer! ¿Qué tiene ella de poeta norteamericano? Apenas la mirada, y es falsa. Pero un depredador nunca viene mal.
Como no sé qué texto elegir, abro al azar.

El canto general de la humanidad

Todo el mundo sabe que
en la costa de Chile donde vivía Neruda
las gaviotas roban a menudo
las cartas de los buzones
que les gustaría investigar
por varias razones
¿Enumero las razones?
Son bastante obvias
aun teniendo en cuenta el silencio de los pájaros sobre el tema
(excepto cuando lo comentan
a gritos
entre ellos)
En primer lugar
roban las cartas porque
intuyen que el Canto General
de las palabras de cada uno de nosotros
escondidas en aquellas cartas
debe sin lugar a dudas contener las llaves
del propio corazón de la humanidad
que los mismos pájaros
nunca consiguieron comprender
(teniendo en cuenta que en efecto dudan
de que exista en realidad
corazón en los humanos)
Y luego estos pájaros tienen otra sensación
que su propio canto general
puede de algún modo enriquecerse
por estos raros gritos de los humanos
(Qué extraña majadera idea
que nuestras risitas consigan iluminarlos)
Pero cuando se llevaron
las propias cartas de Neruda
de su buzón de Isla Negra
en realidad se las llevaron para recuperar
su propio Canto General
que él había reunido en un principio
de ellas
con su omnívora y estática
arrolladora visión
Pero ahora que Neruda ha muerto
no se escriben cartas parecidas
y no tienen más remedio que cantar una vez más de oído
la gran canción aguda
en el corazón de nuestra sangre y silencio

Cuernavaca, 26 octubre, 1975
Lawrence Ferlinghetti
(la composición de los versos en el papel no es exactamente así, advierto)

15 comentarios:

Virginia Barbancho dijo...

Tu jardín...

Isabel dijo...

¡Qué hermoso poema! Y esas delicatessen. Leerlos para encarcelar el tiempo.
Y esos quiebros en tu lectura como esa genial fotografía. Depreda, dicen, para fortalecer sus crías, todo tan raro pero tan natural cuando lo vemos en la naturaleza.
Como el humor variable, como densar el tiempo para sentir sus latidos.
Hay latidos que guardamos y recordamos en ese tiempo encarcelado.

Un beso fuerte y mucha ternura.

Lara dijo...

Yo he pensado lo mismo mientras lo escribía: mi jardín...

Isabel, qué comentario tan precioso me has dejado. Gracias.

David J. Calzado dijo...

Lástima no haber estado en Espíritu Santo acompañando ese no fumar. Temblor al advertir cómo conjugas esa primera persona del plural (quizás me equivoque pero, uf, qué raro se me hace). Beso.

Lara dijo...

(Miguel y yo. Je.)

NáN dijo...

Aguado, en el prólogo de un libro maravilloso de poemas de Ferlinghetti, en esa editorial malagueña que tiene con Cumpián, y que he buscado por toda la casa que ya solo me falta mirar en la ropa sucia, y no creo porque hace un par de años que no lo veo (ese libro) y tan guarros no somos en casa, decía:

"Ferlinghetti se ha convertido en el nieto de sí mismo."

Eso es un objetivo. Y no los planes de pensiones.

¡Por dios! Y yo que sigo sin enterarme de casi nada, pidiéndole a Roberto que cuando bajara me subiera "ese" número de Litoral creyendo que era el último y era fácil.

¡Roberto! ¡Cualquier número, de cualquier año! Por favor y perdona.

Miguel Ángel Maya dijo...

...A mí me enternece ese plural, me emociona, y me falta: a veces me falta Espíritu Santo, y esas reuniones improvisadas, y ese no fumar, y ese no verte pero sentirte todo lo cerca que ahora se encargan 600 kilómetros de desmentirme...
...No sé, la mantis depredadora, el poema, la extraña presentación de El trepanador de cerebros, mi soledad de ventrílocuo volviendo a casa, con frío, cuello alto, manos en los bolsillos, mientras salía la gente del estadio, leer esta entrada para volver a leerla, y...
...Me ha emocionado mucho, Larita, y no sé decirte por qué: el plural, tal vez, Roberto, tal vez, Espíritu Santo, tal vez, no fumar, tal vez, la mantis depredadora, tal vez, quizás porque en todo esto resuena sin quererlo Avec le temps de Leo Ferré y... buf... Da igual, amor...

Aroa dijo...

afortunados los que compartimos y provocamos aquella ansia a vosotros
(los pluralitos)

qué bien se escribe en cuernavaca

siempre volver o ir por vez primera

trovador errante dijo...

Lara...tu azar es canto general...y particular...

Un beso plural,
Kike

Rober dijo...

(Ay, Larita)

Como mantis en jardines donde no habita el olvido o en reuniones improvisadas de depredadores revestidos de un azul feroz.

Ni sintigo ni conti, que dice la canción...

Besos gaditanossevillanos.

Sonsoles dijo...

En Sevilla voy siempre a reuniones donde no conoces a nadie, donde no podrías reconocerme, y me pregunto, ¿qué hago aquí? El único desplazamiento bueno fue el día 10, a la presentación en Sanlúcar de 'Nada es crucial', de ese autor tremendo al que llegué por tus 'Cuatro veces fuego', por lo que aunque no te conozca, aunque no me conozcas, aunque no conozcamos a nadie y ni siquiera lleguemos a ser jamás igual de elegantes y prácticas que una mantis, por haberme llevado hasta allí de modo indirecto te doy las gracias una vez más.
Gracias!

Lara dijo...

Sonsoles: no sabes qué alegría es para mí haberte llevado a tan buen sitio.
Espero que nos conozcamos algún día, sea donde sea y cuando sea.
Un abrazo muy grande.

(A los demás, achuchones.)

Microalgo dijo...

Gracias por el texto. El del post y el otro.

Un abrazote.

Aurélia Jarry dijo...

Y cómo se te podría ocurrir "encarcelar" el tiempo!! Fluye! Fluye, como en nuestro océano, el tuyo interior...
Abrazo de post-cena parisina!!
Feliz año - Día uno!

Mantis depredada dijo...

Cada uno tiene que encontrar su canto general, y sol buscándolo se de cuenta de que quizá lo robó una gaviota. Eso hago yo ahora, al borde del mar, pensando en mi jardín, tu jardín, en las venas dilatadas ahora escasas de ceniza.