sábado, 21 de octubre de 2006





Póquer de ases. No hay palabras para el destierro. La isla se aleja del mar, qué más da Lanzarote o Fuerteventura, en medio de un continente salado un monstruo de tierra se ríe voluptuosamente, se contrae su estómago marinero, la sequedad de los caminos y mis pies enganchados a los músculos de lava seca. Éste no es el lugar, agacho el cuerpo y cierro los ojos, un violoncello se prepara para matarme: ofrezco mis manos con venas dilatadas, hay una sustancia blanca encima de la mesa que quiere casarse conmigo.

Escalera de color. La calle se empina cada vez más. Huesos alargados de carne oscura pueblan las esquinas, los ojos tan blancos como la supuesta luna del invernadero. Un color para cada trenza, para cada diente que resplandece en medio de la noche. Los globos han subido hasta la plaza y conspiran sobre el destino y sobre el invierno que llegará, sediento de cosas secas. Hay unas niñas que saltan a la cuerda de tu guitarra. El nylon se ha enredado en sus tobillos; los muslos, créeme, ya no son muslos, son quejidos. Abro la boca entonces, el sonido de la ciudad está en el hueco de mis manos; yo acepto la propuesta: me lo trago.

5 comentarios:

Reb dijo...

Guarra!

Okr dijo...

Y quién no.

nán dijo...

Vuelve la escritura potente. ¿Puedo sugerir? Me llevé el texto a Word y cambié los puntos a marcas de párrafo, para que se note mejor lo que es. Le puse el título general, que seguro tienes en tu carpeta, de Manos de triunfo, y me gustaron tanto las dos partes que se me quedó corto el póquer y la escalera de color (se puede ganar con tantas manos, hasta con una humilde pareja).

Recitable también, gritable (aunque sea en susurros a la gente). Una buena noticia para un domingo en el que me equivoqué de Barroco ("y eso que yo, cuando me equivoco, ya no es nunca por barroco": ¿os suena, sabinófilos).

Lara dijo...

Estoy dando el texto por entregas (por no sé qué tontería). En realidad es un texto más largo (faltan varios párrafos) que se llama Tabú. No pensaba especificar, porque se supone que qué más da, pero tú dices y entonces yo te digo, agradecida de
las marcas de párrafo (es una ¿costumbre? no ponerlas, la prosa, la prosa, la prosa), de la carpeta y su nombre, de ti ahí detrás, estando, con la primera letra, o con la última.

Empieza por el primero. Sigue por el segundo. Voy a por el tercero.

nán dijo...

Haces muy bien en hacer lo que haces con lo que tú haces bien. Esas marcas las puse yo (como una muleta, como el que cuenta con los dedos si es un endecasílabo) para ver con más claridad si admitía ciertas pausas más largas para una lectura.
Mis necesidades ortopédicas no tienen por qué afectarte.
Mi estar ahí detrás, como una Sarah Bowles encantada de su papel, sí te puede ser útil y (a veces) reconfortante.

Buena jugada.

Gracias