lunes, 13 de noviembre de 2006


(auto-ordenanzas)


No digas nada de lo que sabes.
Guarda el secreto de tu experiencia (hecha, por otro lado, de torpes renuncias y rencores y miles de recuerdos ensopados).

Acércate con paso tenue, eso sí, pon tus manos aquí, una a una sobre mi vientre, y párate a escuchar.

Los peces son capaces de gritar.

17 comentarios:

Reb dijo...

Está bien. No lo haré.

Reb dijo...

Respecto a tu vientre ¿qué estás tratando de decirnos?

Lara dijo...

Bruja. (ahora sí).

Pablo dijo...

Preciosa fotopalabra. De lo mejor que has dejado por aquí, me parece.

Besos.

P

nán dijo...

¿La bruja de tacón de aguja? Tino Casal, que tan bien la cantó, acabó aceleradamente en un adelantamiento demasiado lento.

Con una frase parecida a no digas nada de lo que sabes entrábamos (nos entraban) en comisaría. Eso estaba bien.

Pero si lo haces con quienes quieres bien, La Ra(bia de vivir a veces), te condenas a ser subsecretario de justicia, o ayudante de ayudante del fiscal (o aspirante, que es peor). Eso está mal.

Mal consejo esta vez (y los peces llevan gritando todo el día lo que ven en los ojos de los ahogados). Si me dejas ser sincero, ¡Qué remedio, ¿verdad?!, esta vez lo mejor que me parece es la foto.

¿¡Pero tú quién eres para!?
Eso, eso, dímelo tú si te atreves.

(Estupendo, mientras la preview me he ganado otro enemigo, llamado Pablo).

Anónimo dijo...

¿Estás embarazada, Lara?

Okr dijo...

Sí, lo está. En la foto se ve perfectamente el momento en el que fue inseminada. ¿No veis el minúsculo y atrevido plancton que salta del agua, se cuela por entre el pareo y serpentea hasta la línea de meta? En unos meses tendrá una sirenita.

Lara dijo...

Si me saliera una sirenita, Okr, estaría encantada, durante un rato por lo menos.

Julio: creo que sigo sin estar embarazada, pero gracias por repetirme la pregunta; hay que planteárselo una vez a la semana.

Nán. Tendría muchas muchas cosas que decirte, que se me agolpan y se me estrujan, porque tú dices tantas cosas que las respuestas me asaltan y se me aplastan unas con otras.

Empezando por algo: ¿tú crees que no aceptamos críticas? ¿De verdad crees que no aceptamos críticas? Bueno, es un error. Mis cuentos (mis cuentos, no lo que aquí cuelgo, que no es que sea menos, es diferente) desde el momento en que se escriben pasan por varios ojos (amigos y enemigos; escritores o no) y por varios lápices: sugieren, cortan, pegan, entienden, sobreentienden, dicen, abrazan, escupen. En fin. Revisan. Ponen el filtro de otras bocas. Yo luego miro, remiro, cambio, no cambio, los dejo reposar, los olvido, los utilizo. Hace ya algunos años creamos un taller para investigarnos, para investigar a otros, para criticarnos. Hemos aprendido muchísimo, todo el tiempo se aprende. Los otros ojos siempre son imprescindibles. Y los pantalones, siempre bajados hasta los tobillos. Pero sobretodo aprendimos cómo descuartizar un texto con cariño, con amabilidad, con ilusión y con tolerancia. da igual que sea un bodrio. Lo importante es que el bodrio sea mejor después de los ojos de los demás, o que siga siendo un bodrio peor, pero reconocido, tratado con la suavidad de los tajos limpios. No condescendientes, limpios.

Esto no quería explicarlo, éste es un sitio público sin vino donde no me gustaría explicar ciertas cosas. Tus críticas siempre las he acogido con vehemencia y admiración y cariño, pero desde hace un tiempo, sobretodo últimamente, creo que van acompañadas de un tono que no resulta muy acogedor, como si te empeñaras en sacar punta a todo, basándote en unos juicios que a veces son desproporcionados. Creo. No sé. Es la impresión. Como fuera del límite, exasperado ya, "dilo tú, si te atreves". En fin. Hay más calma que todo eso.

Con respecto a muchas cosas que he leído últimamente, yo creo que te equivocas, así, con simpleza. Te equivocas en suposiciones que están lejos de la realidad. No leemos a Rimbaud, no somos intolerantes, no nos damos palmaditas en la espalda, no es eso. Entre otras muchas cosas. Te lo digo con sencillez y con tranquilidad, Nán, tampoco yo quiero prescindir de tu compañía. Pero tampoco quiero que te equivoques en ciertos juicios. Hay mucho detrás de este blog, detrás de todos los demás. Mucho muchísimo, en serio.

Para mí, y por eso quizá el desconcierto, para mí que no quiero pasear por ninguna pasarela pero que sí quiero dedicarme en la medida de lo posible a lo que más me gusta hacer, y peor que mejor, llevo haciéndolo un tiempo, que ya tengo enfocados ciertos raíles del camino, y que sé, además, que el baremo de mi ignorancia es infinito y da miedo, para mí este blog tenía otros fines. Sólo es eso. Era un pequeño reducto donde colgar cosas que escribo de vez en cuando, que escribí de vez en cuando, sin pretensiones, con más relajación de la que impongo en los cuentos, por la pulsión constante de los días y la comunicación y la blogosfera y bueno, no sé, era como una ventanita donde asomarse y que otros se asomen, para guiñarnos los ojos y hacer ruiditos con la lengua, era otra cosa. Una cosa paralela y alejada de lo que entiendo por la profesión (y ambas con pasión, claro), un sitio para sonreírse más que para lloriquear, y sin por supuesto tantas pretensiones. Un sitio para pasármelo pipa. Porque para otras cosas ya tengo otras ventanas y otras letras.

Esta explicación quizá es innecesaria y abstracta, porque eso no quita que esto esté colgado en la red y que cada cual pueda ver y decir lo que le apetezca. Pero últimamente en tus comentarios (en general, en las playas y en los demás, no me refiero a este comentario en concreto) ha habido algo más que eso, y a lo mejor me equivoco, pero hay como una especie de exigencia a veces, o una rabia a veces, o un filo cortante (y que a veces, porque cada cual entiende lo que quiere, parece cortante porque sí).

Coincido, si no en todo, sí en lo que han dicho por ahí, y no hablemos de libertades porque yo creo que somos libres y que la gente que nos rodea se siente libre (y si no, que alguien me diga lo contrario): son las formas. Lo que se supone que se espera, lo que se presupone, no sé (repito, no sé, estoy escribiendo esto cuando tenía que estar trabajando y ya me está entrando la prisa y el agobio, así que es posible que me equivoque).

En cualquier caso, este texto enano que colgué ayer no hablaba de jueces y policías, hablaba, una vez más, del amor. O en eso pensaba. Luego, por supuesto, es un texto reversible como todos y cada cual... pero ya que lo has auscultado así, quería decírtelo, que pensé en el amor cuando lo escribí.

A mí, muchas veces, en muchos casos, me has emocionado terriblemente, y te he agradecido y te agradezco y te agraderceré todo eso (que no son sólo piropos, claro). Pero en estos días esto está muy revuelto, y sólo quería decirte que creo, de corazón, que te equivocas en algunas cosas.

Pablo: un beso. Estate cerquita, ya sabes.

nán dijo...

Querida Lara, te agradezco mucho este post, que aclara cosas que no se habían aclarado.
Me parece fantástico que tengáis ese taller donde os hacéis críticas, pero yo lo desconozco y, aquí, no veo que aceptéis esas críticas: en cuanto las ha habido, no se han recibido bien, como si vinieran de un paternalismo pedante que juzgaba desde arriba. No era así, pero probablemente, salvo que se me dio a entender que LPdS, y en consecuencia la red de blogs, era otra cosa, el resto es error mío de apreciación.

Lo de "descuartizar con cariño" es una cuestión de estilo; tenemos, veo, estilos distintos; ni mejor el tuyo ni mejor el mío. Yo he entendido siempre el cariño como la predisposición a que me juzguen o a juzgar: si no existe ese cariño y no es un trabajo profesional, simplemente no se juzga, el hecho de ponerse a juzgar es ya una señal de confianza. Después, con la gente que he trabajado el estilo de juzgar ha sido implacable, como de abogado del diablo: todo texto debía pasar unos filtros duros. No era este el sitio para actuar así, otro error mío, pero cualquier cosa que dijera de alguien (menos en un caso evidente), aprovecho este momento para afirmarlo, era por cariño, un cariño que procedía del que le tengo a Miguel, el único de vosotros que conozco, pero también porque lo que leía me impulsaba a tenéroslo.

Solo hay un caso de uno de vosotros, del que no decía nunca nada crítico de lo que escribía, en el que no ha habido ese cariño y fue bastante mal recibido que expresara mi desagrado al autor de un post que pegó. Después se dijeron cosas fuertes, pero como aclaré en un comentario procedían de frases escritas por esa persona: estaba imitando su estilo. Eso me ha hecho leer comentarios suyos que me había saltado. Piensa por ejemplo en el que le dediqué a Winstaniana en su desaparición. Fue un post en el que puse mucho el corazón, ¿no te parece?, que no se merecía vulgaridades como las que puso él: están ahí, léelas. Ahora que me dices todo esto, me sorprende que no le explicaras que hay cosas que no se le deben hacer a nadie. ¿Qué te estoy diciendo con esto último? Que no se me explicó que las playas, y por tanto los blogs de las gentes que en ellas están, era ante todo un sitio de amigos al que a otros se nos dejaba estar, pero había una guía de estilo que no se nos pasó y que en caso de incumplimiento se iba a tratar de modo distinto al amigo que al que no lo es. Puedo entenderlo, pero no se me dijo y por tanto lo sé a posteriori. Quizá podría haber participado en ellas, en las playas, de otra manera, sabiéndolo. Pero sobre todo te estoy diciendo que no habéis sido justos conmigo.

Yo tampoco soy justo, lo sé, pero ¿a quién culpar de las diversas injusticias que nos hemos hecho mutuamente? A los malentendidos, a que mi nivel de exigencia es superior del nivel que mostráis o muestras aquí, lo que no quita que no lo tengáis o lo tengas ese nivel o posiblemente superior en otra parte. Yo lo pongo siempre, en todas partes, hasta en una reunión de comunidad de vecinos. ¿Cómo no iba a ponerlo en un sitio de literatura como este? Nadie me dijo que eso se hacía fuera. Yo no tengo un fuera y un dentro: me lo paso pipa así, y no hace falta repetir cómo es "así". Me encariño con la gente y ya no hay fuera ni dentro.

Pero sí voy a decir que hay alguien culpable de que no hayamos tenido tiempo de darnos cuenta de cuál era la realidad y en qué estábamos siendo injustos unos con otros. Alguien por el que me daba vergüenza que algunos amigos entraran y por el que algunos de los que entraron, porque se lo había dicho al principio, me dijeron que qué hacía ahí. Alguien que acostumbra a poner groserías como comentario a los poemas o el corazón que han puesto otros.

Pero solo él. No otros. Creo que no nos dimos el tiempo necesario. Pero no quiero ser melodramático así que me agazapo y dejo pasar el tiempo.

Excusadme tú y Reb, por las veces que, falsamente, di la impresión de gritar con superioridad. Simplemente, grito.

Besos a todos, con la debida excepción.

Okr dijo...

No paras, eh... ¿yo soy "alguien culpable de que no hayamos tenido tiempo de darnos cuenta de cuál era la realidad y en qué estábamos siendo injustos unos con otros"...? ¿Soy yo? :)

¡Qué carga más grande me echas encima, Nan!

Ahora en serio. Quizá sí, quizá fui yo el que desde el principio se equivocó y se tomó estos blogs con un humor que no correspondía. No sé. Me tomo casi todo así. Pero creía que los que escribimos en los blogs y luego publicamos entradas en LPDS en general no nos tomábamos el asunto tan en serio, que podía haber una nota de humor (de humores) entre textos, críticas y demás. Sobre todo cuando sé que los que se lo toman más en serio lo hacen normalmente fuera de aquí (como ha recordado Lara) y además aceptan de buena gana el humor (el mío, grosero a veces, y el de otros).

Admito mi grosería natural. Y los que me conocen (casi todos aquí) saben que no lleva mala intención. Tanto es así, creo, que como has podido ver, Nan, tus críticas han sido peor tomadas a veces que esos malsonantes comentarios que suelto a veces tras los textos de mis amigos.

Y oye, siento lo de tus amigos. Mi madre, de chico, también me habría encerrado en el sótano cuando venían visitas, si hubiéramos tenido (sótano y visitas).

Anónimo dijo...

Yo no soy Julio, soy O..., el anónimo de siempre, el de toda la vida, la voz afónica del pueblo soberano que se escuda en el anonimato para protegerse de los malos.

Y seguro que estás embarazada, porque ese carácter es propio de mujeres encinta. Desde el cariño, le has puesto de vuelta y media al pobre muchacho que quería conciliar con todos menos con el grosero.

No hagas caso de la gente, sigue la corriente y quiéreme más... como cantaba alguna.

Lara dijo...

Sigo sin tener mucho tiempo, pero:

"Que no se me explicó que las playas, y por tanto los blogs de las gentes que en ellas están, era ante todo un sitio de amigos al que a otros se nos dejaba estar, pero había una guía de estilo que no se nos pasó y que en caso de incumplimiento se iba a tratar de modo distinto al amigo que al que no lo es."

Eso no es así. No es un sitio donde a otros se les "deja" estar. De hecho tú fuiste uno de los impulsores. Ha coincidido, ha sido casualidad, que a la gran mayoría de los que por aquí pasamos nos ha parecido que tenías un estilo un tanto peculiar de decir las cosas, como que te sentías en la obligación de "advertir" lo que para ti era o no un bodrio (y no sólo con el comentario a Baricco, ya pasó antes con un poema que colgó Miguel) de una forma un tanto agresiva y polémica (sin connotaciones adversas estos dos adjetivos). De hecho, en cuestión de lo de Baricco, fui yo la que sencillamente dijo que "a mí me gustó", y tampoco tú te lo tomaste muy bien ("no digáis a mí me gustó, a mí me gustó"). Nada que ver con Marco (se llama Marco, ya sé que lo sabes). No había reglas implícitas que nadie haya incumplido. No había nada escondido. Las cosas salen espontáneamente. Además, en el caso de las playas, donde queríamos comentar textos de otros y recomendarnos cosas, es diferente, claro. No hay que dar palmaditas en la espalda a nadie. Entiendo la mente de cada uno como una llanura muy extensa, y cuando leo un libro o un poema que no me gusta lo primero que pienso es "pero a fulanito según su retrueque mental podría gustarle", o algo así. Hay para todos. No sé.

La cuestión de la exigencia o la no exigencia de las que hablaba en el comentario anterior (y entendamos bien este término, que me conozco también las concepciones de "no literatura" o "esto no entra dentro de la verdad pura de esta persona" y no consiste en eso), que no quiero desarrollar aquí porque sería minuciosear en algo bastante poco minucioseable y arbitrario, se refieren únicamente, porque soy yo la que hablo, a ESTE blog, al mío. No a las playas ni a los blogs de la gente que habita las playas, que creo que tienen una independencia muy clara con respecto al blog comunitario.

Y bien, no recuerdo ahora, e intentaré mirarlo, qué puso Marco tras tu post de Winsta, pero está claro que es una persona muy peculiar que le da a cualquier tema ese toque suyo, del que yo a veces participo, del que a veces no (en las conversaciones de a pie y en otras), porque los dos tenemos concepciones distintas de la literatura, y hay que respetar ambas condiciones. A lo mejor conociéndolo la cosa cambia, pero Nán, tengo que decir que: yo admiro a Marco, no pongo en ningún momento en duda su inteligencia, cuando suelta una bachatada yo me río o le doy un cate, porque somos muy distintos, y por supuesto, no me avergüenzo en ningún momento de su participación en las playas o donde sea, igual que no me avergüenzo de ti, igual que no quisiera que nadie se avergonzara de mí, aunque sea un riesgo que todos corremos.

Con respecto al taller, no es que todos tengamos un taller del que nadie te avisó, sólo Reb y yo, nadie más de los que por aquí aparecen, y es bastante más antiguo de nuestra participación en la blogosfera.

Y algunos de los que aquí andamos, no otros, resulta que a veces nos vemos las caras y nos damos abrazos, y eso igual facilita nuestra comunicación internauta, pero no creo que impida todo lo demás.

Y bueno, lo que sí tengo claro es que los que aparecen por aquí de vez en cuando y no participan con tanta alevosía, deben de flipar con todo esto (sonrisa variopinta).

(Pero eso era una mera observación.)

Bueno, pues no sé si Julio es Julio y si O es Julio o Nán u O o no sé quién. Tengo un lío. Pero en fin. Los anónimos... en fin.

nán dijo...

Creo, Lara, que no conociendo lo del dentro y el fuera, y habiéndome entregado como lo hice, significa que he hecho el gilipollas bastante. Por bajar la guardia de la ironía y la distancia y confiar otra vez: ¿Cuántas veces volveré a hacerlo en las lunas llenas que me queda por contemplar? Espero que bastantes (entre tanto, mi parte hijo de puta, la que L detesta, que no va a funcionar con vosotros, eso sería imposible, me llevará a levantarme a algunos, para compensar).

Que con 59 años uno haga el gilipollas bastante, y lo reconozca, y diga aquí tampoco no (como los brasileños), pero no pierdo la esperanza y yo sigo, pues no está mal. Pero tampoco tengo mucho más que ofrecer. Empezar ahora con lo de "claro que vi que era un poema de amor, pero me pareció mal" es tontería.

De Marco, yo no digo que sea inteligente o no, que lo améis mucho o no. Digo que a mí me ha sobrado. No le conozco, no le beso, no me gusta. Y basta. El amor o no amor que le tengáis, me da lo mismo.

Que me siento engañado por vosotros, por esos dentro y fuera... ¿Y qué más da, querida (lo digo sin ironía) Lara?

Bueno, es tu blog, guarda tu amor humano.

¿Se considerará muy "cultureta" que, con la descarada apropiación que hago de los poetas, te ponga un poema de amor como de ti para él? No solo las palabras, que os he visto, sino vuestro amor en exhibición, me ha ayudado mucho. De ti para él, o de mi para vosotros. ¿O qué más da?

Ah, gracias a vosotros he podido contactar con W: jamás quedará saldada esa deuda.

¿Te importa que os siga contemplando?

Firmado,
El gilipollas.

poema de Luisa Castro traido aquí para vuestro amor.

Caída

Las montañas cristalizan en mil años
Y el mar gana un centímetro a la tierra
Cada dos milenios,
Horada el viento la roca
En cuatro siglos
Y la lluvia,
También la lluvia se toma su tiempo para caer.

Sé paciente con mi corazón
Que suspira por una obra duradera.
Como el viento,
Como la lluvia,
También mi corazón
Se toma su tiempo para caer.


Este es el poema, de Luisa Castro. Y yo estoy feliz porque acabo de comprar 4 cuadros de puta madre. Así de cochina es la vida, sobre todo cuando uno sabe que es superviviente y que los que murieron ganaron (como dice un poema de Ángel González que no me patece buscar).

Pablo dijo...

Sobre el embarazo:

Hay en 2ºB una chica morena, alta y delgada. Ayer les pedí que me escribieran un microrrelato. Hoy me ha entregado ocho páginas. Por las dos caras.
Tiene trece años. ¿Te salen las cuentas?

Sobre el ruido:

Nán, ponte al sol. Si no te vas a quedar helado en las yaplas de Biseria. ¿Amigos?

nán dijo...

No te preocupes, Pablo, el frío es bueno para un corazón que ha trasegado 800.000 cigarrillos.

Claro que amigos. La mala hostia y el buen humor es una combinación excelente que se llega a conseguir con paciencia. Si alguna vez tenemos oportunidad, me puedo saltar las normas y tomar unos whiskis mientras debatimos sobre la preciosa fotopalabra y lo peor que he visto que haya escrito Lara de lo poco que he visto. (Y la mayor parte me pareció muy bueno; si no, no estaríamos hablando ahora que se me acaban los veinte días de vacaciones y no sé que haré para dormir porque mañana a las 6:15 suena el despertador y no me levanto para leer 5 horas y pasear por la casa o el hotel con una taza de té verde en la mano).

Debes ser una persona buena y lista, para usar ese tono que me ha hecho sonreir.

Abrazo.

Lara dijo...

Jo.

Pablo dijo...

En respuesta al último comentario que dejaste en eladjetivomata, porque supongo que lo leerás aquí antes que allá:

La adolescencia te hace ser tirano, y en mi caso, estalinista. La de alegrías que me dieron las tablas de tu falda de cuadros. Aún devoto del Barrio Obrero, en amplios sentidos,

P