lunes, 20 de noviembre de 2006


(A lo mejor la sangre contenía el resultado de la ecuación. No debimos tirar de la cisterna sin antes analizarla, ahora que lo pienso. Tendremos que seguir amándonos sin pronóstico.)


Dos metros cuadrados de cuarto de baño dan para todas las conclusiones que levantan los miedos.
Pero no un miedo de temblar y de rodillas clac clac clac.
Es otro miedo peor y mejor para el diafragma.
La puerta blanca, un escalón para subir el váter y el gran termo con cables coronando el cielo.
También la calle en domingo y el vestido rojo de cuello alto.
Ya sé, abrir el sitio del placer y sobrevolar cuando aún quedan dos caladas verde hierba.
Para ahuyentar.
Hacer repaso de todos los centímetros: ocho, nueve, diez, once…, etcétera.
El cine en domingo, abarrotado, el vestido rojo de cuello alto.
Plaza Jacinto Benavente, no es Doisneau, pero huele a 1950 mordeduras.
Luego la torre de plaza de España se recorta en lo que queda de atmósfera, y en los escalones donde una tarde leí dos o tres poemas ahora mastico una hamburguesa y recuerdo las manifestaciones contra la globalización. El contrincante me sigue la charla mientras moja los dedos en salsa de queso artificial. Ahora los moja en salsa artificial.
Sí, el caballo lacio de don Quijote no rechista, porque el vestido rojo de cuello alto conserva en mi piel todas las normas esperanzadas, querer cerrar el sitio del no placer y apurando la última calada, ya sé, busco la entrada del cine en el bolsillo, chupo la chocolatina, encojo las piernas y me entrego al proyector en domingo.

Una vasta oportunidad, acierto a maldecir a algunos antepasados. ¿Es que es tan difícil continuar, batir un récord?

Si un ilusionista funámbulo se hiciera cargo de mis tesoros e instalara cortafuegos…

Pero óyeme bien. El mar existe.

El vestido rojo de cuello alto queda colgando del borde del lavabo, como una prenda inútil y sangrienta que guardara la combustión de un par de milagros que se abofetean.
Tiene sentido estar desnudo en este día de la semana.


(el grabado es de José Miguel Rojas)

13 comentarios:

Belier Belcán dijo...

Los papeles negros pintados me cuentan que, vistos de cerca, nadie es normal y que, desde dentro, todos somos más normales de lo que parece.

Reb dijo...

El vestido rojo de cuello alto, (rojo a rojo) se ha levantado del lavabo, y con una mano (sin mano) te ha dado un toquecito. A ti. Ninfa desnuda encima del water.

nán dijo...

Lo que está entre paréntesis es bueno. El resto es una carta que seguro interesará al destinatario.

Lamento querer vestir de mayor tus muñecas (qué pedazo de mentiroso soy), pero cuando van vestidas de palabras inexpertas me sulfura (de azufre diabólico, claro).

¿Por qué?... Lo había escrito pero lo borré. En realidad solo me interesa a mí. Me lo paso pipa así. Un raro.

Pero lo del paréntesis, es bueno.

Miguel Marqués dijo...

Esto, como ya dijimos, no es una revista literaria electrónica, ni un taller literario.

Y la entrada no es ni de lejos una carta publicada para ser leída por un destinatario. Pero, ¿y si lo fuera?. En un partido de fútbol nadie censura ál árbitro por ir a decir algo al oído al linier, sobre todo si es algo hermoso, como por ejemplo "me encanta cómo levantas la banderilla" o "me tiembla el pito cuando me miras desde el córner".

Te equivocas, no leemos nadie, al menos no los implicados en esa supuesta carta, a muñecas que haya que vestir de mayor. En todo caso a mujeres que de vez en cuando se podrían (deberían) vestir de niña, y revolcarse por el suelo hasta que se le llenen los calcetines de bolitas de pinchos.

De experiencias, mejor no hablar.
¿Cómo se calibra la experiencia dejada caer en una cosa que se llama poema, o que se le parece mucho a un poema? La verdad es que no lo entiendo. Experiencia hay mucha en el seno, en las corvejas, entre los dientes, en las palabras de esta mujer, esta chica, mi chica, mi mujer, esta mujer más experimentada que yo, más experimentada que muchos en muchas cosas.

Y si crees que las razones por las que escribes algo sólo te interesan a ti, entonces posiblemente ese algo te interese sólo y exclusivamente a ti, ¿no? Para esconder la mano, mejor no tirar la piedra.

Tus audacias me sorprenden y el fiel de mi balanza arde.

Un poco cabreado pero con el afecto debido, vuestro que lo es,
Miguel

nán dijo...

con afecto también:
Si tu enfado es "deportivo", no me parece nada mal, porque una buena discusión abre el apetito. Si es del tipo herida en sentimientos, lo lamento y no lo entiendo: me lo tendrás que explicar mejor.
Creo que me lees mal. Porque lo que decía aquí es, hay una pequeña parte que me parece buena y otra que no. Sé ya lo que no es esto. Vale. ¿Significa que cuando no me gusta no puedo decirlo? Precisamente en las personas que han escrito cosas que me han gustado mucho, me molestan las bajadas de nivel. Y siempre que algo me parece no del buen nivel de quien lo pone, hay lío.
¿Audacias? Serán de estilo. Lo de las muñecas, busca por los blogs anexos.
Y lo que suelo es tirar la mano y dejar la piedra. Dejar constancia de que había algo: recurso que ya había usado en un mensaje en tu blog, y que no te pareció mal. Precisamente anotar eso abre el camino al "dímelo, anda": depende del otro.
Ya te digo, tu mensaje, si es cabreo "deportivo", me encanta. Si es otra cosa, te estoy leyendo mal.

Okr dijo...

Aquí todo el mundo escribe fatal y lee peor. Bueno, en realidad unos escriben a veces bien y otras mal (y otras regular) y eso no-se-debe-hacer. Por favor, ¡los escritores, que mantengan el nivel o la liamos...!

Una vez dicho esto, que es de sentido común, pido un minuto de silencio por Robert Altman.

(leed este paréntesis varias veces hasta que se cumpla el minuto)

Durante este minuto, después de poco pensar, se me ha ocurrido que para arreglar las continuas desavenencias deberíamos cerrar todos los blogs y abrir uno que se llamase, no sé, loke.sabo.de.escrivir.blogspot.com. Ahí podríamos decirnos unos a otros cómo mejorar nuestra pluma (los gays llevan ventaja así es que no abrirán la boca durante dos meses). Para elegir administrador (o gran gurú, que mola más)... mmm, no sé, como en las mesas sindicales, cogemos al mayor del grupo (que levante la mano). El elegido tendrá que pasar unos meses organizando el blog según su criterio y, llegado el momento, a lo mejor alguien se quiere apuntar y escribir algo allí, y apreciar sus comentarios, y todo eso. O no.

Pablo dijo...

¿Alguien se opone a la moción de okr? Mira que si desenchufamos todos a la vez y volvemos a los bares...

Pablo dijo...

... o encerrarnos todos en los dos metros cuadrados de los que L habla y morirnos de la risa al vernos, de cerca, tan feos.

Okr dijo...

¡Eh, que yo soy un bellezón!

Lara dijo...

Sois todos muy guapos, chicos.

Con respecto a estas lindes batallescas, sólo digo: ¿glub?

Okr dijo...

Y yo digo más: ¿jarl?

Las Playas de Siberia dijo...

¿Mau-mau? ¿Hopsnickett? ¿Cock-a-doodle-do? ¿Didjeridoo de djembé? ¡Chafúuuuuum! (esto es en la playa)

olka dijo...

curioso, la primera entrada que abro, totalmente al azar, y ¿me lleva a los orígenes de todo? ¿de este torrente de argumentos nacieron las playas?