domingo, 26 de agosto de 2007

Para que no me duela el mundo
por las mañanas
abro de par en par todas las ventanas
y observo con detalle
cómo ha caído la noche,
la huracanada.
Atiendo a los sonidos
de los fuegos,
parto en trozos una manzana blanca
y pienso:
hoy
habrá
tiempo
para
todo.
Luego el café me sabe raro,
porque mi lengua,
aún en la cama,
ignora la vital importancia
de más o menos azúcar al paladar,
mientras mis ojos,
hipnotizados,
buscan el profundo sabor
que extraen las abejas,
peludas maniáticas,
de la lavanda.
Para que el mundo no me duela
por las mañanas,
coloco tus dedos
uno a uno
en los lugares invisibles
y blandos
y chupo de tus uñas
los restos anteriores del amor.
Para que no me duela el mundo
que hay en tus ojos
dejo que me adelantes en el camino,
que seas tú quien encuentre
una piedra plana al borde del río
donde podamos desnudarnos
y olvidarnos
del dolor de los amigos.
El agua caudalosa
aun en agosto
esconderá el rumor
de los miedos infinitos
y los cangrejos rojos
y las libélulas
y tanta naturaleza amante
y tú y yo apartados
de la ciudad.
Para que no me duela el mundo
por las mañanas
mordemos ciruelas en lo silvestre
y guardamos silencio,
y así
la calma.



17 comentarios:

Okr dijo...

Si es que levantarse por las mañanas da una pereza, y un dolor, y un que se vaya el sol a tomar viento fresco...

Anónimo dijo...

¡Muy bueno Lara! En un día donde a lo mejor decidimos no darnos cuerda. Decantan las palabras, así tomadas al azar: tiempo, vital, amor, dolor, agua, miedos, silencio. Y así la calma.

Buen domingo para todos.

Pablo dijo...

Fluido, delicado y con el pellizco amargo, y tan sonoro que te lo escucho leer en voz alta, y me gusta más de ese modo. Qué transparente resulta, tan lejos de los atascos en los que cualquiera que escribe suele querer someterte. Leo de golpe toda tus entradas del verano, feliz del reencuentro. Me quedo con ésta, quizá por el juego de los últimos versos. ¿Versos? Versos, quién te lo diría, narratriz.
Besos

síl dijo...

precioso, lara... a veces cuesta tanto levantarse! por suerte siempre hay pequeñas cosas que alivian de este mundo...
saludos!

nán dijo...

Ha de doler el mundo, Lara. Aunque intentes evitarlo, y es obligatorio intentarlo, ha de doler, a veces. Para que vivir no sea en vano.
Para que no sea en vano, me gusta lo que haces de abrir las ventanas, observar con detalle, atender a los sonidos y, como un sacrificio, partir en pedazos una manzana blanca. Tanto verbo, porque eres una mujer de acción, aunque parezca lo contrario.
Y así.

Microalgo dijo...

No hay quitapenas como ESE quitapenas. Aquel al que se refería Galeano.

AROA dijo...

'Para que no me duela el mundo
que hay en tus ojos
dejo que me adelantes en el camino'

así parece que el dolor alivia las mañanas... aunque como canta alguno por ahí... 'la vida como un puñal hay veces que duele'

vega dijo...

La calma... A ti si que te veo bien, Lara. Encontrando recetas para que el mundo no duela. Recetas tan sencillas, además, tan aparentemente sencillas y a la vez tan complicadas...
Sí, a ti si que te veo bien!

Anónimo dijo...

¿Tienes también recetas para cuando duele la soledad y el frío?
Ojalá siempre encuentres un remedio para tu dolor.

Nota: Perdón por abrir las puertas a las que no he llamado.

Lara dijo...

A todos, un gracias enorme dispuesto a romper todas esas puertas de las que habla el último anónimo: recetas tengo; remedios, no sé.

Aquí hay que entrar sin llamar, anónimo, pero eso sí, yo siempre prefiero saber quién me habla.

Un beso de buenas noches, y feliz verano, porque aquí parece que acaba de empezar, justo ahora que se me acaban las vacaciones.

Anónimo dijo...

Entonces me quito el antifaz y los miedos, aunque me cueste.

Me mostró el camino de esta puerta ése que canta "Tendido al sol". Y una, que es curiosa en esto de las letras, buscó esta morada, y hace ya tiempo que la frecuento pero sin hacer ruido. Hasta ahora, que al leer "Para que no me duela el mundo por las mañanas" he contenido la respiración pero no el impulso de entrar sin llamar, quizá debería haber sido al revés, pero en estas cosas nunca se sabe. Y es que ésa era la frase que andaba buscando hace tiempo y no llegaba. No he sido capaz de escribirla, pero lo has hecho tú, y me alegro.

Quizá en otros lugares me encuentres como ILSA, y me gusta leerte, y eso es todo.

Lara dijo...

Bienvenida, entonces...

Kika... dijo...

Hola Lara...
Desde que he vuelto de mi tierra no me duele nada...

Un beso muy grande y gracias por tus comentarios. A ver cuándo nos vemos!

Mucha magia,
K

igor dijo...

...a mí el mundo me duele por las noches, cuando al abrir las ventanas se deja mirar por dentro. Quizá por eso me cuesta dormirme en esta inmensa calma de ciruelas silvestres y candela de letras noctámbulas...
¡Besos a todos!

Jesús Beades dijo...

Para que no me duela el mundo por las mañanas, a veces, entro aquí.

manolotel dijo...

Hermoso poema, Lara.

Duelen los ojos del mundo, distintos de los del sueño, los ojos de la manzana de la vida que tu partes para exorcisar los desangelados demonios de esta civilización que cada mañana nos acostumbra a lo peor. Por ejemplo...

Un besote.

mariona dijo...

....
¿te das cuenta que creas algo parecido a la adicción?
(y encima por las mañanas, calidad que sólo consigue el café).
un beso.