domingo, 23 de septiembre de 2007


(Foto Miguel Marqués)

19 de septiembre, tren de Cercanías. Zarzalejo-Chamartín.

Inevitable,

el sol cae en dinamita

sobre el paisaje árido

o el amado paisaje.

El viaje se hace corto

o largo,

según se mire,

y los ojos

encharcados por el sueño

se reflejan,

arrepentidos o no,

sobre el cristal sucio.

En los oídos,

alguien que no es Fito Páez canta

tu amor me abrió una herida porque todo lo que te hace bien siempre te hace mal.

A lo lejos, entre la calima fría,

veo las torres de Madrid

y por primera vez tengo conciencia

de dónde está el norte o el sur,

de cuál es nuestra verdadera situación geográfica sobre el mapa.

Un extenso y plateado

rebaño de ovejas

me hace sonreír.

Si no me bajara en la parada prevista,

si este tren rompiera todas las normas

y atravesara el país,

derecho o curvado,

bajo este sol de septiembre,

si en alguna otra estación,

dentro de varias horas o minutos,

fueras precisamente tú

quien subiera a este vagón,

y el asiento de mi derecha continuase libre

como ahora,

y además,

para colmo,

trajeras contigo una botella de agua

o de licor,

unas pocas manzanas y las ganas,

eso sí,

de terminar por fin con el verano

y con este nudo de mi garganta

o de mi estómago,

porque nuestras rodillas juntas

y las manos tan juntas y las caras

con su boca y su otra boca,

y así pegados,

obsesionados

y libres de armadura

atravesaríamos el país

hacia arriba o hacia abajo,

y este barco metálico donde absurdamente

ponen jazz por las mañanas

llegaría a las aguas

y surcaría los mares y los descubrimientos

y ya no más deshielo.

17 comentarios:

AROA dijo...

precioso lara
aire en esta tarde en blanco en el trabajo
con los ojos encharcados de sueño
reflejándose en una pantalla
Y yo que sólo trato de hacerme con un hueco, encontrar una x, una y, en este paisaje, y eso que llevo en el viviendo toda la vida.
Te mando un fuerte abrazo desde aquí hacia donde estés. Hacia el norte, o hacia el sur. Caleidoscópica geografía. Según se mire.

yo mismo dijo...

qué bonito. y cómo un viaje en tren puede convertirse en un sueño que una voz robótica rompe sin compasión citando la parada en la que tienes que bajar. el sueño se desvanece y vuelves a la realidad. a veces los trenes no están tan mal. un beso.

ILSA dijo...

Las manzanas y las ganas...
Genial.
Si alguien viene a buscarme que no traiga nada más.

Uno de mis sueños es que por fin deje de estar vacío el asiento de al lado en esos largos, o cortos según se miren, viajes de tren.
Bueno, ese asiento en más de una ocasión fue invadido por la fuerza que mi corazón demandaba, pero ellos (mis amores diarios a primera vista) nunca se dieron cuenta que llegaron a mi lado para reventar las normas del mundo y encender vagones de amor.

¡¡Qué lástima!!

Un algo... dijo...

Lara, no se asuste, hay quienes ni siquiera, llegamos a las butacas de los trenes… cuando una está vacía, siempre sube algún buen viejo perdido o alguna enamorada con vientre explosivo o simplemente, todas están llenas. Ocupadas, desparramadas, escarchadas.
Por eso, mi puente favorito. Los miro de arriba, los siento pasar y se me ilumina el cuerpo cuando todo me vibra por su escandaloso andar (aquí, en Buenos Aires, los trenes, son escandalosos… y eso me gusta). No hago más que estar con un cigarrillo en la mano y mis ojos al infinito.
Y cuando surque todo el mar, su tren, y llegue para estas costas chocando contra el empedrado, me dice… que el puente del cual le hablo, es muy bonito.

vocal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carmen Moreno dijo...

Últimamente hay mucha melancolía, Niña Lara. Tú nunca llevas vacío el asiento contiguo.

Ya sé que no es lo mismo, pero yo te llevo una botella de agua, si quieres, y unas manzanas, y hasta las ganas de verte que siempre llevo conmigo.

manolotel dijo...

Es un viaje desde ti misma a ti misma pasando por el centro geografico de tu vida, con su paisaje y su herida en forma de asiento vacío. El poema o la vida o la dos cosas cayendo a plomo sobre el corazón o la conciencia o las dos cosas también de nosotros, tus lectores.

Un beso fuerte.

Jesús Beades dijo...

"y ya no más deshielo". Me quito el cráneo.

síl dijo...

precioso lara! ...y, qué ganas de que el otoño lo solidifique un poco todo

un besazo


pd. estando en el Museo Reina Sofía me acordé un montón de tí y de tu "marco sobre pared blanca" ;) -artista!-

mariona dijo...

Creo que esta semana (o eso entendimos, el otro día) va a caer un Zarzalejo. En este tren, o en otro, pero hay ganas de verte. (Como decía Robel, ahora que ya tenemos el plan habrá que comentárselo, por lo menos... no sea que vayamos a verla sin ella).

nán dijo...

Inevitable: en forma y en fondo te vas despegando, creciendo en letras. He tenido que venir y leerlo varias veces, dejarme perfumar por este pie corto, en el que cada línea es... ¡no lo sé todavía! Pero sé que en otra rama del nodo llamabas reina a alguien: y sabes que por aquí son tres las reinas reconocidas(hay documento gráfico; no se puede huir), más Robel, que ha vuelto (pero me temo que no querrá el título de reina), más presiones alemanas que suben... ¡En fin!

Nada más leerlo pensé en el pequeño artículo sobre William Carlos Williams del Babelia del sábado, con ese pie más corto todavía, con la palabra como unidad de sentido. Pero sigue siendo marca ee la casa la palabra que cae "en dinamita", como el sol.. No voy a repetir versos. Solo decir que se va leyendo el texto con la placentera seguridad de que va guardando sorpresas. Esta narración se transforma, rehace y deshace. Este poema nos cuenta.

Autobuses, trenes hechos y derechos, trenes de cercanías. Hay un movimiento, una comunicación, que no puede ser fruto de la casualidad. Cercanía la tuya, a una vida compartida; más que la del tren.

Kika... dijo...

Palidezco. Qué bonito.

Siempre me esfuerzo por olvidar dónde están el Norte y el Sur, por desconectar mi brújula interior.

Espero no perderme.

Besos, Lara, gracias.
K

Amor dijo...

me gusta mucho lo que escribes y cómo eres

amor

:-)

nán dijo...

¿Y por aquí? ¿Hay alguien?

¡Si hasta se escuchan les sanglots de violon de l'automne...!

Lara dijo...

(Sí, hay alguien muy ocupadísima pero ya cada vez menos, al menos por esta semana, así que ya repartiré besos y tal a todos!)

Peter dijo...

El asiento de al lado es un pozo de gravedad cósmica al que cualquiera puede ser arrastrado.. otra cosa es a ver cuanto dura.

Seré yo que leo sin gafas, pero a mi me ha sonado muy tierno. Gracias, Lara

Aurélia dijo...

Lara, no me acordaba que te habias podido grabar el disco de Altertango...
Qué encuentro! Descubriste mi frase preferida...!
Qué emocion... En serio, esta cancion sobre la cual lloré tanto...
El tango habla del "desencuentro" nombrado por Lacan. Un tango se titula "Desencuentro"...
Pero lo nuestro es un encuentro, un encuentro de tripas...
Una boya de vida.
Gracias hadadeboblea