martes, 18 de septiembre de 2007

No me queda más remedio que escribir. Aquí, con sus hojas secas y las grandes espinas atravesando la piedra falsa. Una y otra vez hablo de este ruido, pero es que no se acaba de nombrar. No se termina. El fruto está marchito y acobardado entre las zarzas, nadie arriesga su piel para salvarlo. Qué queréis. He salido corriendo, los músculos alterados, cuando he oído el golpe en mis entrañas. Rápidamente he desvestido mis huesos, mi carne húmeda, he apartado los objetos de mi vida cotidiana, y he observado. Completamente desnuda, sin ni siquiera yo misma bajo la piel, he aparecido. Así, sin nada en medio que clarificara los sonidos y las dudas, tenía que ser fácil descubrirlo todo. El paisaje, a veces, es desolador. Estamos todos aquí reunidos.


16 comentarios:

amandine dijo...

corre
ves cómo vuelan las hadas
pues tú
corre...

y cuendo te pares
escucha como late tu corazón

ese es el pulso de tu vida
la que puedes nombrar
la que sin duda
está aquí.

un beso sin remedio, escrito.
un sueño desnudo de palabras.

amandine dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
nán dijo...

La foto, si no se amplía, es un Pollock de sus mejores tiempos, de cuando Lee Krasner le ponía los títulos.

El texto, si se piensa, es unas ganas de darte un abrazo que diga que la desolación es habitable.

Y lo demás, fluye lentamente; que es mi velocidad preferida.

Okr dijo...

Mira las maticas resequillas ahí tirás. Me recuerda a mi tierra.

Reb dijo...

Los hay que se arriesgan. Después, la mermelada está deliciosa. A mí también me dan ganas de darte un abrazo...

igor dijo...

qué hermosas letras sonoras, desnudas, rozando la hierba y las dudas... y todos alrededor de la hoguera de hojas secas, despidiendo el verano...

Ro dijo...

¡Buenas! Gracias por la respuesta. Tengo por ahí un paje gaditano que ha prometido traerme el libro, así que espero tenerlo en mis manos dentro de poco. Antes de ver tu mensaje seguí "riñendo" a un par de liberías por no tenerlo, no sé si servirá de algo...
Besillos, seguiré por aquí, leyendo.

Pablo dijo...

No queda otra, sí.

Carmen Moreno dijo...

Vamos, Niña Lara, no es posible que tú estés desolada. Estando todos reunidos y tú sonriendo, no es posible la desolación.

A mí no me entran ganas de darte un abrazo, yo te lo doy.

Por cierto, el texto es buenísimo. Eres mu grande, Niña.

Lara dijo...

Claro que no es posible, Carmen.

Un beso fuerte a todos.

Un algo... dijo...

Lara, ahora el vino lo llevo yo...

Kika... dijo...

Eso, Lara, nada de desolación que ya es mañana y he empezado a ver las letras de mis cuadernos en tecnicolor.

Besos. Muchos. Y magia. Más.

Jesús Beades dijo...

Y es buen remedio.

Carmen dijo...

NO necesitamos estar de acuerdo en todo, por supuesto que no. La grandeza de Don Juan Ramón es que no deja indiferente a nadie. Otra cosa es la cercanía del que lee, pero, eso, es otra cosa.

síl dijo...

Y, qué hacer cuando lo de dentro sale a fuera con tanta fuerza?

por suerte, estan todos... y la calma quizás se puede encontrar en sus ojos...

un abrazo

Aurélia dijo...

Esa desolacion rompe la soledad.
Qué queda cuando debajo de la piel se fue todo?
Vos, tan llena, tan fecunda, como la multiplicacion de las palabras en este sitio.
Sos la tormenta que cunde.
Sos hermosa.